¿No se puede ni comprar tranquilo? [Privado]

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¿No se puede ni comprar tranquilo? [Privado]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 03, 2011 2:05 am

El sonido, a veces la combinación de una determinada variedad de estos provoca una melodía entre tantas por haber, así como en ocasiones solo genera un ensordecedor y molesto bullicio que atormenta a cualquiera con un oído sensible o que no se haya acostumbrado al mismo. Esa ciudad era una cuna de contaminación sónica con tanto retumbar de los zapatos de la gente en el empedrado como si se tratase de una lluvia, pero seca, sin agua de por medio y en lugar de truenos estaban las voces de las personas que si bien una sola no hace nada pero todas juntas si creaban un ruido tan fuerte como el estruendo generado al chocar los relámpagos en el cielo, un estruendo social se podría decir.

Y en medio de toda esa estridente ciudad se encontraba una persona en el tejado de una taberna, una persona que parecía no tener nada mejor que hacer que estar sentado en el suelo de el tejado sobre el que se encontraba, revisando unas piezas frente al mismo, piezas metálicas de diversas formas y tamaños, ninguna mayor a lo que podría llegar a caber en una mano cerrada. Tuercas, tornillos, clavos, cables, conexiones, la lista era larga y variada, ni juntas hacían un manojo medianamente grande, pero si podían ir siendo ensambladas una a una como lo iba haciendo el centrado joven de cabellera dorada que parecía brillar con la luz del sol que acariciaba su cabeza, como una mano suave y cálida de una persona querida, aunque el escasease de las mismas ya que la única que podría entrar en esa categoría, podría ser su difunto maestro, aquel que le enseño lo que el estaba haciendo ahora, crear.

Aunque la memoria de aquel que fue su padre prácticamente, no se encontraba en su mente en ese preciso momento, cada vez que trabajaba en algo ya fuere un pequeño ventilador usando nada mas una batería y un trozo de papel, hasta el diseñar un sistema de propulsión asistida en un barco a vapor, inconscientemente recordaba lo feliz que se sentía del solo poder trabajar con el, de aprender de lo que el tenía para decirle en su día a día, por eso el siempre al trabajar se lo ve serio, pero por dentro sonríe, como si el niño que tenía dentro se encontrase con aquella persona que tanto respetaba y valoraba, y apoyando su mano en su cabeza le dijese “Bien Hecho”.

Pero una sorpresa se llevaría en el tiempo que se pasaba trabajando, un pájaro en el cielo tenía una sorpresa para el, no esa clase de sorpresa, si no mas bien algo del mismo color pero mas grande, algo que choco contra su cabeza y lo distrajo de su labor, algo muy raro cabe aclarar.

-Que fue eso… Eh?, el News Coo… Veamos que dice.- Mencionaba mientras sus dedos se deslizaban entre las hojas de aquel periódico informativo. Al parecer había un dato interesante en aquel manojo de papeles a resaltar, un informe del agente del gobierno encontrado días atrás debajo del puerto atado a uno de los soportes, según la autopsia había muerto ahogado, eso le causo una gran impresión al lector, el mismo recordaba el haberlo atado en uno de esos postes pero con libertad suficiente como para que asomara la cabeza cuando el agua lo despertase, solo le había atado el pie. Pero en el informe detallaba que su cuerpo se hallaba, atado, pero en el fondo de la playa, al parecer lo habían sacado con su red un grupo de pescadores a quienes se les había roto la primera y en un intento por que no se les escapara su pesca total, lanzaron una segunda que supuestamente fue la que lo enredo y permitió que hallasen el cuerpo de aquel espía. –Acaso… Era un usuario?.-

A pesar de su corto saber del mar azul bajo su antiguo hogar, conocía la existencia de las Akuma no Mi y la maldición que conllevaba comerse una de estas, el no poder nadar nunca en la vida y hundirse en el mar como un martillo.

Ahora una ligera preocupación vino a el, el hecho de que buscasen pruebas o algo para dar con el, aunque según los registros, el mismo esta muerto y para el gobierno, siendo prisionero en una de sus bases, lo que pronto descubrirían que no era tan así.

-Tengo que irme de aquí cuanto antes.- Se dijo a si mismo antes de guardar todas las piezas con las que estaba trabajando dentro de una pequeña mochila que tenía, para bajar de aquel tejado del bar donde estaba y poner rumbo al mercado, tenía que comprar sus herramientas antes de poder irse de esa isla, eso e ir al puerto a cobrar su pago por el trabajo del barco con un viaje con escala primordial en Tequila Wolf.


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Mensaje por Invitado el Miér Ago 03, 2011 4:41 pm

El marine ancioso por realizar un nuevo viaje en busca de nuevos e interesantes objetivos caminaba por las escandalosas calles de la ciudad. Al parecer su mente iba divagando disparando un pensamiento por cada palabra hueca que la gente que transitaba aquellas calles decía, mientras que la informació que recopilaba sus ojos se procesaba en algun lugar que no obstruyera los pensamientos pero que le permitiera reaccionar en tanto algo le llamara la atención.

En el corto viaje desde el cuartel de la marina hasta su posición actual nada llamo su atención, todo parecia funcionar de una forma normal y mecanica, los hombres trabajaban, las mujeres hacian sus recados y los niños disfrutaban la etapa más importa de su vida. En eso el marine observo alguien vendiendo un periodico, situando ahora su pensamiento en ese lugar se encamino sacando unos berries de su bolsillo para realizar el intercambio sin mucho palabrerio ni demora.

Tomó el periodico enprendiendo una nueva caminata por las calles, manteniendo su atención en su alrededor pero sus ojos en aquellas letras. Dandole una ojeada simple prestandole especial atención a una noticia interesante. Un sujeto del gobierno había muerto y en la descripción de como habían encontrado el cuerpo pudó notar que tenía un gran parecido a aquella persona que habria conocido en el pasado el tal Kozart. No pudó evitar disparar varias interrogantes a su mente ¿Yo me enfrente con aquel sujeto?, Era del gobierno entonces, ¿Por qué no me lo advirtio? y demás preguntas que no logro responder en ese instante.

Sin prestarle demaciada atención ya que por razones obvias no tenía la posibilidad de responder todas sus preguntas en ese momento continuo viajando hasta que entre la gente vio un sujeto de apariencia similar a la del sujeto con el que se había enfrentado y más preguntas surgieron ¿No había muerto?, ¿Quien es este sujeto?, solo que en esta oportunidad las preguntas serian facilmente respondidas en tanto las obtuviera directamente de aquella persona.

Al parecer tenía pensado alejarse por lo cual el marine lo siguio desde atras utilizando la gente como escudo para que no lo detectara, hasta que llegado un lugar donde al cual la gente no recorría con tanta frecuencia el marine dio la voz de alto para hacerle todas las preguntas que tenía. Esperaba internamente que aquella extraña persona no opusiera resistencia, quizas el era el falso y aquel sujeto que encontraron era el verdadero y lo que el buscaba matandolo es ser el unico, en caso de que esta teoria sea verdadera aquel pelirubio podía ser bastante peligroso.

Situó su mano derecha sobre el mango de la Wazamono, puesto que en caso de ser alguien peligroso podría atacar en cualquier momento y necesitaba estar preparado para todo. El espadachín ya había hecho su identificación como oficial de la marina por lo cual solo tenía que esperar que aquel extraño tubiera buena predisposición para en principio hablar, aunque muy en su interior sabía que había una muy alta probabilidad de que un enfrentamiento sea inevitable puesto que si sea cual sea el caso lo tendría que llevar detenido en primera instancia por homicidio y quizas algun motivo extra.

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Mensaje por Invitado el Miér Ago 03, 2011 10:55 pm

En el mercado parecía ley primordial el que estuviera a reventar hasta el final de los tiempos, y aun así probablemente seguiría repleto de gente por más que la ciudad entera fuese arrasada y una onda de muerte y sufrimiento barriera con todo gramo de vida física, seguramente sus espíritus seguirían ligados al recuerdo de la ciudad. Pero al menos esto brindaba una ventaja, como nadie prestaba atención a su entorno y cada quien iba a lo suyo, eso generaba una especie de protección, mas bien tranquilidad por el hecho de que nada de lo que se dijese o se hiciese llamaría de forma notable la atención, aunque en ocasiones no es así, eso era bien sabido por aquel sujeto de cabellera rubia, que en su rápido y ágil caminar rumbo a su destino, su mente permanecía atenta a su entorno, aunque estuviera metido en una muralla de carne, huesos y mucho barullo, eso no le daba seguridad sobre su condición.

El hecho de que noches atrás, estuviera luchando con aquella copia barata de su propia persona, sin mencionar el pequeño detalle de cómo le torturo para sonsacarle información, le ponía en una situación peligrosa, aunque esa vez fue de noche y estaba oscuro, la gente pudo ver su silueta y si alguno le había visto bien el rostro, tanto marines como agentes del gobierno podrían reconocerlo.

*Carajo odió esto… Ya tengo demasiado con lo que le tuve que hacer a mis cuernos para sentirme así ahora* Pensaba para sus adentros, frustrándose a cada segundo y mostrando su misma molestia en un incomodo ceño fruncido y mirada aterradora que espantaba a la gente que cruzaba la vista con el, tal vez no a todo el mundo pero si se puede enfatizar en que podría hacerlo, la posibilidad estaba y que algunas personas que pasaban cerca de el se alejasen era un buen indicio para comprobar dicha teoría.

A una corta distancia se podía divisar una tienda de materiales y herramientas para carpinteros e ingenieros en navíos, algo muy conveniente para el encubierto Kozart. No demoro en dirigirse a la dichosa tienda y entrar haciendo un sonido de campanas por el artefacto colocado sobre la puerta para dar aviso de la entrada de clientes al lugar, era muy efectivo ese artefacto ya que no paso mas de un par de segundos en que el encargado saliera de una habitación sin puerta, teniendo en lugar de esta unas cortinas hechas de tiras de bolitas de madera, para que no se viera muy bien hacía dentro de la habitación tal vez. El encargado era un hombre bastante robusto y barbudo por sobre todo, aunque no tenía una muy buena condición física por lo que se apreciaba a simple vista, pero eso no le detenía para hacer su trabajo.

-Encargado: Buenos días, bienvenido al Hard Work, que es lo que buscas?- Pregunto mostrándose bastante atento a pesar de que su aspecto mostrase mas seriedad e incluso se viera agresivo. –Quiero un par de cosas, tengo todo anotado en esta lista.- El joven carpintero saco de sus ropas una pequeña hoja de papel donde había una lista no muy larga de varías herramientas para su trabajo habitual, si quería desempeñarse bien como el carpintero de ese barco mientras viajaba con aquella desconocida tripulación, necesitaba tener todo lo necesario para poder estar listo ante cualquier percance; el encargado por su parte mostro una amplia sonrisa antes de guiar al alado por la tienda, mostrándole los productos para que el mismo los escogiera, ya que era fácil decir “Quiero un martillo”, pero no elegir uno bueno. Las compras no se esperaban que demorasen mucho tiempo, el poseía suficiente conocimiento de su profesión como para saber diferenciar las herramientas buenas de las malas, todo fue cuestión de hacer tal cual como un niño, e ir señalando cada cosa que le gustaba para luego su papi se lo compre, claro la gran diferencia era que lo tenía que pagar el, -Encargado: Gracias por tu compra.- Alcanzo a decir feliz antes de que su cliente abandonase el local.

Ya tenía todo lo necesario para partir en su viaje en busca de sentir aquella dulce satisfacción que le podía traer el consumar parte de su venganza al montar un buen lio en Tequila Wolf, el hecho de que el gobierno abiertamente retara a los revolucionarios, era cosa del destino, aunque el mismo no se veía con ideales de cambiar el mundo, solo quería generar tanto daño como pudiese en aquella institución. Pero sus fantasías casi orgásmicas al imaginar un campo de batalla donde en el suelo yacieran los cuerpos inconscientes de un centenar de hombres trajeados como acostumbran los agentes del gobierno, se vio interrumpida por un “Alto”, lo normal era no detenerse y seguir su camino, ignorar la advertencia y mezclarse entre la gente, pero el no era ni normal ni sensato. Se detuvo en seco para ver quien era el que le había dado tal orden, o al menos corroborar si se trataba de su persona, al menos eso si averiguaría al preguntar al uniformado de blanco y azul: -A mi me esta hablando señor?.- Consultaba incrédulo, había gente a sus alrededores como para suponer que se trataba de otra persona pero si intentaba escapar o negarse se vería mas sospechoso así que mostrándose cooperativo volvió a preguntar: -Que necesita?.- quedándose de pie frente a el oficial esperando por su respuesta.


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Re: ¿No se puede ni comprar tranquilo? [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 04, 2011 12:02 am

Aquel lugar se tornaba pesado, el calor era sofocante y los edificios altos, incluso la gran masificación de gentes bloqueaban el paso fluido del aire por lo cual la humedad se hacía practicamente insoportable. El sujeto vendado comenzaba a replantearse el hecho de utilizar vendas en todo su cuerpo pero aquel no era el momento indicado para dejarlas. Algo no andaba bien, llegó a pensar el marine, su actitud no era igual a la anterior, algo no le cuadraba su forma de actuar era muy distinta pero si parecido fisico era abrumador por lo cual solo le entro por hacer una deducción simple: Las oportunidades que habían tenido ambos hombres de encontrarse, incluso enfrentarse en el pasado llevaba a que aquel sujeto pudiera identificarlo incluso entre la multitud sin tomarle más de lo que le lleva a una persona reconocer un pariente al que no ve hace mucho, puesto que si bien simples dos veces fueron las que el destino cruzo a ambos sujetos, fueron vivencias prolongadas por lo cual tiempo de sobra hubo para que grabaran mutuamente el rostro del otro en sus mentes, incluso sus nombres. Le resulto extraño al marine el hecho de que el pelirubio no lo recordara puesto que había incluso medido fuerzas en el pasado. Para ese entonces la mente del espadachín disparo dos preguntas que no dudo en hacer, incluso sin filtro alguno - Como es tu nombre? y Qué haces por aqui? - Planteandose el hecho de que quizas era una simple confución y su propia mente le estaba jugando una mala pasada.

Con una voz algo tosca y ronca el marine queria intentar descifrar el problema en cuestión aunque sean con simples preguntas que no despierten sospechas. Si aquel sujeto era un enviado del gobierno en alguna misión de indole secreta no podía permitir entrometers en aquella, por lo pronto aquellas preguntas eran suficientes, quizas tambien alguna restante prestandole suficiente atención a señales que indiquen mentira. Si lo que responde es verdad quiere decir que el es el real y que sus intenciones son las verdaderas, en cambio si se notan signos de alguna mentira supondra que es un enviado del gobierno aunque un dilema se presento en el vendado. ¿A caso el gobierno pasaria por alto un entrenamiento en control de la gestualización? Dudó mucho el hecho de que se pasara por alto el hecho de no entrenar a los agentes del CP en el valioso arte de mentir, por lo cual cualquier respuesta podía ser mentira o verdad.

Las opciones se reducian en unas pocas y la que mas le beneficiaba al espadachín era extraer la información a la fuerza, aunque pudiera costarle problemas con los altos mandos con orden directa del gobierno, en especial algun almirante. No importaba puesto que el deseo del serio marine era probar sus nuevos poderes en un combate directo y a su vez develar el misterio. Para esto debía esperar el momento justo, era cuestión de actuar en el preciso instante en el que aquel sujeto cometiera un error o la situación se torne en un punto muerto en el que no avanzaria hacía adelante.

Esos instantes valían oro por la simple razon de que el hecho de resultar un desconocido para la otra persona le daba una ventaja enorme en la manera de actuar en todo sentido sobre todo en pelea, en cambio si aquel sujeto con el que se había enfrentado en el pasado era un impostor imitando de una manera sumamente efectiva al real allí presente, la ventaja era toda del espadachín que ya conocía de una manera basica su estilo de combate, sobre todo su tendencia a utilizar de manera central las patadas contundentes y demoledoras. No vacilaba en su mirada, se podía notar seguridad en aquellos ojos vacios y la serpiente que lo acompañaba le daba un exeso de seguridad y fortaleza, sumado a que su piel fria y peculiar le daba una intrigante forma de actuar con cautela y de manera explosiva similar a la de una serpiente.

La distancia que separaba a ambos hombres no era mayor al largo de dos personas adultas por lo cual simples pasos acortarían la pelea y la velocidad podía significar una victoria rápida en tanto y en cuanto una pelea sea la ultima opción. Podía ser que no hiciera falta y ambos continuaran en distintas direcciones sin volver a encontrarse nunca más.

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Re: ¿No se puede ni comprar tranquilo? [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 07, 2011 6:52 pm

La situación se torno pesada, no por algo hecho propiamente por uno de los dos personajes, sino por una causa externa. Una fuerte ventisca se levanto en aquel lugar. Unas nubes se formaron rápidamente en el cielo acarreando con sigo una fuerte lluvia que incluso hacía dificil la vista. No le resulto un problema del todo al marine puesto que el viento y la lluvia podian ser no tomadas en cuenta por ambos sujetos. Ambos continuaron conversando un poco sin llegar a una respuesta que le convenciera del todo al marine, pero aquella conversación se vio afectada por un problema algo mayor que una simple lluvia fuerte. Los rayos se hacía presente y consigo aparecían unas pequeñas bolas de hielo que caian del mismo cielo llamado comunmente granizado. Aquel fenomeno de la naturaleza tornaba sumamente dificil el continuar con la conversación. Una simple advertencia salio de la boca del marien hacía el joven pelirubio que permanecia recubrido por una porción del techo sobresaliente de la tienda en la que había comprando hacía apenas unos minutos. Si bien aquellas porciones de hielo venideras desde el cielo no eran del todo amenazantes, podían tornarse de mayor tamaño por lo cual el marine decidio alejarse del lugar buscando resguardo en algun lugar cercano por lo menos hasta que la aparente tormenta pasajera se alejara lo suficiente como para salir a las calles a realizar la actividad a la que estaba acostumbrado aquel capitán de la marina.

Si bien no era del agrado del marine evitar el encuentro con aquel posible criminal del cual desconfiaba no tenía otra alternativa más que resguardarse y continuar con alguna posible misión encomendada desde de los altos mandos. Tenía como referencia de su posible proxima misión un simple rumor que recorria los cuarteles de que posiblemente un importante suceso estar pronto a suceder en tequila wolf, si esto era así debía preparar su tripulación y acomodar su barco pirata que aguardaba en las proximidades del puerto de loguetown. Aquellos dos miembros que anciosos se mantenian a la esperar de la orden su capitán, el espadachín vendado, continuaban con sus actividades, mientras que este se preparaba perfeccionando en las sombras su enorme poder que poco a poco salia a la luz para darse a conocer en todas partes.

Se encontraba en lo más profundo de su fria mente el progresar, incluso mostrando su superioridad en enfrentamientos que ponían en peligro su vida constantemente. Solo que aquella meta se vio inundada por un mar de intriga que la ahogaba momentaneamente y esta era el hacerse con todas las respuestas del misterio del joven kozart y el agente del gobierno. A pesar de la alegria que le causaba el hecho de la muerte de aquel cerdo del gobierno, no pudó evitar sentir una inmensa intriga por toda la situación y teniendo en cuenta que era un un misero enpleado de la marina, la fuerza militar del gobierno, tenía que dar la orden en el momento en que llegara al cuartel ubicado en aquella isla, de que un sujeto de apariencia practicamente identica al imitador del gobierno andaba caminando por las calles de loguetown.

La tormenta aproximadamente media hora despues, había llegado a su fin o por lo menos eso aparentaba aunque algunas nubes por logica permanecían en el cielo, solo que no tenían intención de continuar llorando. El oficial de la marina se alejo de aquel bar en el que había encontrado un resguardo y emprendio su caminata hasta el cuartel de la marina para hacer lo que necesitaba hacer y luego al puerto a poner a punto el barco que a partir de ese momento se convertiria en el que los miembros de la división M.U.L.L.S. utilizarian en sus viajes.


Off:

Lo siento Kozart, me hubiese gustado continuar la pelea pero el evento esta a dos días y es muy dificil terminar una pelea en tan corto tiempo.

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Re: ¿No se puede ni comprar tranquilo? [Privado]

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