Cocina improvisada.

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Mensaje por Invitado el Lun Ago 01, 2011 4:27 pm

Callejon del Aserrin, Loguetown.

La noche se encuentra ya considerablemente avanzada, y nuestra situación se ubica en un callejón estrecho y solitario que queda entre dos astilleros/mueblerias de muy poca calidad, este esta cercado por ambas entradas y se usa como boveda para los desechos de madera y otros desperdicios de toda clase de trabajos que podrian ser reciclados posteriormente, por lo que no se puede ver en su interior ni mucho menos transitarlo a menos que se tenga toda la intención de violar la propiedad ajena y saltar alguna barrerita. El piso del lugar esta forrado de hebras de madera o polvo, y a lo largo se encuentran varios muebles inconclusos que sirven tanto para sentarse como para recargarse, quizá no es un taller digno como muchos desearian, pero es perfectamente útil para mas de un fin.

Aquí encontramos a Jones y a Burai, que hace algunos minutos se vieron envueltos en un pequeño alboroto que no esta al nivel de tener que dar especificaciones... el primero se encuentra bastante sumergido en un nuevo trabajo, tomando como escritorio una mesa casi cayendose de vieja, si ponemos algo de atención en su area de experimentos notaremos que hay un buen numero de casquillos de bala de diferentes formas, completamente vacios, todos amontados pero ordenados según su apariencia en un rincon de la mesa. ¿Que paso con su polvora? pues de igual manera podemos verla en 4 montañitas con su distancia prudente la una de la otra, estan siendo mezcladas con sumo cuidado con algunos otros ingredientes, al parecer otros tipos de explosivo, e incluso simples hiervas, cada una con su respectiva formula.

(A Burai, habla mientras sigue mezclando.) -Escucha atentamente, esto es de tu incumbencia... no creas que tienes el brazo de un gorila gigantesco, tu nuevo juguete no fue tan facil de adaptar en aquel cilindro, y aunque le dote de mis mejores sistemas tiene tanto sus pros como sus contras, es menester que los conozcas, ello, compañero, bien podria ser la diferencia entre tu buena y tu mala suerte. Atento, pues. Tienes exactamente 10 metros de alcance con esa cadena delgada, tanto como pude insertar de manera que corriese sin dañar tu motor de giro, pero a costa de eso, cambie la ruta de los circuitos que te permiten mover con precisión tu muñeca y dedos... estos ahora comparten de cerca un hogar con ese mentado motor, y no tienen manera de deshacerse del calor. Recuerda: Si sobrefuerzas tu brazo izquierdo y sus capacidades ese calor termina por destrozar las conexiones, actua prudentemente y no descuides la temperatura.

-Por cierto, ya faltan algunos minutos para la hora acordada, y este callejón es perpendicular a la Calle Jabalina... el lugar de la cita, ¿Crees que podrias subir a aquel tejado? (El de una de las carpinterias) Resultaría un poco extravagante esperar a media calle , en cambio desde allí serás audaz vigia y guardián, avisadme cuando llegue la chica de amarillentos cabellos, esa que gusta de arrojar mangos como un arma letal, y partiremos enseguida en pos de su encuentro.

(Nótese que en esta ocasión, por la velocidad a la que salieron del teatro, Jones no tiene ningín manto que cubra su naturaleza verdadera, es por esto que le preocupa ser visto.)

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 01, 2011 10:55 pm

Después de la caminada al lugar en el que nos encontrábamos actualmente, aun perdido como siempre, desconociendo específicamente donde nos encontrábamos, pero sin mencionar nada de ello, solo mirando sigilosamente los alrededores, para evitar que alguien llegase a ver a Jones en su actual estado, lo cual acabaría contraproducente para nosotros, solo viéndolo sentado, mezclando la pólvora, sin ganas de preguntarle que estaba haciendo sin ganas de distraerlo, me senté en el piso por mientras esperando a que el terminara, hasta que me dirigió la palabra, a lo que inmediatamente me levante –Ya veo, me lo esperaba, no todo vendrá a pedir de boca, gracias por informarme de eso…- Dije, observando detenidamente mi mano izquierda unos segundos, hasta que volvió a hablar, rápidamente volteándolo a ver nuevamente.

-Ya veo, estamos cerca de donde teníamos que reunirnos, que buena coincidencia- Dije soltando una risa cuando se refirió a Yami y a los mangos, pero rápidamente la ahogue, viendo el techo de la carpintería, viendo mi mano izquierda, estuve tentado a usar mi cadena, pero no consideraba inteligente usarla para tan pequeñas metas, subiéndome por cajas y demás cosas que estaban disponibles y en el camino subiéndome por la orilla del techo, al por fin poner mis dos pies, ubico la calle donde nos reuniríamos, y al instante me siento en el techo, sin perder de vista la calle, solo dirigiendo unas palabras a Jones –Aun no veo que llegue, te mantendré informado, no te distraigas de tu objetivo, cualquiera que sea ese…- Dije susurrando eso ultimo, refiriéndome a la pólvora que estaba mesclando, para algo que ni tenía idea que haría, pero preferí no decir en voz alta mis interrogantes, simplemente esperando a Yami o esperando que Jones declarara algún otra cosa.

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Mar Ago 02, 2011 3:59 pm

Loguetown, la ciudad de los negocios, los tratos indebidos, y allí se encontraba la más inocente e inexperta de los piratas. Caminaba alegremente por una de las muchas calles de la enorme ciudad. Sin preocupaciones visitaba los rincones más famosos, con un mapa en mano cogido en una oficina de turismo cerca que de poco servía, ya que no lo seguía en absoluto, recorría cada uno de los lugares que eran necesarios ver antes de dejar aquella ilustre ciudad.

Después de un considerable día de turismo la joven pirata se dirigía al hostal más próximo con la intención de dormir toda la noche y levantarse muy tarde al día siguiente. Vestía un largo vaquero azul, y una camisa blanca con un dibujo divertido en su parte trasera, una vestimenta totalmente de excursionista. Pero como era común en ella, se perdió. Algo muy usual debido a su nulo sentido de la orientación, pero era acompañado de un siempre risueña sonrisa, por que ante todo aún estaba alegre, ya pudiese estar encerrada o hubiese caído en un hoyo del cual no pudiese salir sin ayuda, seguían viendo siempre el lado bueno de la situación, en este caso era, encontraría nuevas diversiones y sin necesidad de ir a buscarla. Su positivismo rayaba la irritación. Y como si lo hubiese previsto al girar la esquina se encontró con lo que estaba segura que indudablemente un entretenimiento seguro.

Al fondo del callejón se encontraba alguien que a juzgar por la lejanía pudo suponer que estaba haciendo algún tipo de manualidad. Sin pensárselo mucho, y estirando la mano en forma de saludo empezó ha acercarse hacia el sujeto, al cual no podía ver su cara. - Hooola - se escucho una voz cantaría y alegre desde el otro extremo del callejón. La joven peliazul tampoco poseía sentido del peligro, nadie en su sano juicio se encaminaría hacia un desconocido, por la noche y en un lugar sin transitado. - ¿Que haces? - pregunto llena de curiosidad, cada vez más cerca extraño y oculto señor, ya que las pocas luces que había no eran suficiente para distinguirle en la oscuridad en la que estaba sumida aquella noche.

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Miér Ago 03, 2011 4:26 pm

"Jones, estupefacto, dirige el rostro y la mirada hacia el tercer ente"

-Ustedes las señoritas son cada vez mas extrañas y despreocupadas, pero acepto que ello hubiese sido muy provechoso en otro tiempo... (Esto es una referencia a los 20 años que vivió en el teatro, a lo largo de los cuales tenia la costumbre de secuestrar damas jovenes con fines experimentales.) -Acérquese un poco mas, moza de los ojos penetrantes, os lo ruego, sea prudente en dar otros dos o tres pasitos... mi mirada no es humana como la vuestra, no hay luz en estas pupilas, pero a esa corta distancia bien sabre ver tanto como esconde el pequeño mundo en esta ocasión. No temas al lobo, tampoco al diablo, aquí para ti no hay disfraz ni mentiras... no hay trampa ni engaño, si ora tu destino es triste, si ora te deparan risas, sea, pues. Y que se cumpla tal como ha sido escrito.

Así dijo, lleno de confianza, y para cuando termino de hablar las mezclas ya se encontraban terminadas y listas, tomo en sus manos desde la altura del suelo una lija usada, y con la parte no rasposa recogió el primero de los montecitos de pólvora, para comenzar a verterlo con el debido cuidado en sus respectivos casquillos, de uno por uno y a cada cual su parte, hasta que termino. De la misma manera fue con todos los montos de mezclas que se hallaban sobre la mesa, solo quedaba en su anterior lugar un rastro de polvo incapaz de ser recogido.

Ya finalizada aquella labor, se dio a la tarea de tapar cada uno de los brillantes casquillos, sin ninguna clase de prisa lo hacia por partes, tomaba en sus manos el contenedor, la "tapa", y apretaba con fuerza sin necesidad de ninguna herramienta, terminando por ajustar con algunas vueltecitas, pero sin dar a ninguno mas tiempo del que fuese suficiente, después de todo se trataba de modificaciones simples que hizo meramente como entreteniento con lo que tenia a la mano.

-Mi nombre es Jones, soy un humilde juguetero cumpliendo con una vieja maña de modificar y mejorar cosas... nada muy serio por esta vez, pero decidme, ¿ No creéis que es un poco rutinario usar simples balas de plomo que se dedican a traspasar la carne y aquello que derroten en dureza? ¡Eso es limitar las capacidades de un buen artillero! mas aun cuando un ligero cambio en el diseño del proyectil y la mezcla del detonante puede hacer la gran diferencia. Mientras pensaba yo en eso me permití improvisar estos divertidos juguetes...

-Sin embargo, no tengo razón para aburrir a una dama de sociedad con platicas armamentistas, entonces, ¿A decidido cumplir mi voto?
(El de acercarse.)

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Jue Ago 04, 2011 10:16 pm

Solo miro, escondido en el techo de la carpintería antes mencionada, el desarrollo de la actual situación, una joven de azules cabellos hablaba tranquila y despreocupadamente con Jones, podía oír la conversación desde mi distancia, a un principio asumí que se conocían de antes, pero ahora parecía todo indicar, por las palabras iniciales de mi amigo de madera, que nunca se habían conocido antes, solo solté una risa, que inmediatamente mude, cosa que se había vuelto costumbre en mi, por la oscuridad de la calle, una de las muy pocas cosas que podía ver era su silueta, y la de Jones, al cual solo había oído decir “Ustedes las señoritas son cada vez más extrañas y despreocupadas, pero acepto que ello hubiese sido muy provechoso en otro tiempo…” –Interesante… y creo que no quiero saber de ello- Dije un poco después de oírle decir eso, perdiendo todo lo otro que dijo, decidí mantenerme oculto, y a pecho tierra, o suelo en este caso, me moví al otro lado del techo, de manera que no se me viese.

-Me pregunto qué será de este tan peculiar suceso- Musite para mí mismo, levantando mi mano izquierda al cielo apreciando su actual figura, que era, en funcionamiento, completamente diferente a como era antes, dejo caer suavemente mi brazo justo a un lado mío, pensando en las limitaciones que tenía mi actual brazo, en esencia era más sensible que nunca y un poco más limitado, tendría que tener en mente el no exagerar con su uso, levantándome de la cintura para arriba asumiendo una posición sentada sobre el techo, nuevamente doy un vistazo a la calle, esperando ver a Yami, por un par de segundos, y vuelvo a tirarme a la superficie, debido a la ausencia de Yami aun, cerrando un poco mis ojos, decido tomarme un tiempo y reflexionar más de la situación, esperando a que pasara un rato, para ver si Yami había llegado, o si Jones me llamaba, por mientras tendría los ojos cerrados.

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 07, 2011 6:03 am

Pues sí, cualquier persona normal no entraría en un callejón sin salida y saldría corriendo cuando un extraño le invitase a acercarse. Podría ser un asesino, un violador, un marine, había millones de posibilidades y todas validas en ese momento, pero la joven pirata no las tenía en cuenta ni si quiera habían pasado por su mente aquella ideas, cegada por la curiosidad siguió sus indicaciones aproximadamente más hacia donde se encontraba. La verdad es que no entendió la mitad de las cosas que le dijo, demasiado confusas, demasiado retoricas para una mente tan infantil, se había perdido, al principio hacia la mitad había vuelto a ubicarse para desviarse al final. No comprendía el sentido de sus palabras, y le daba igual, solo quería saber que estaba haciendo.

Cuando estuvo cerca del nuevo conocido, pudo contemplar lo que hacia, aquellos polvos parecía pólvora y al humear por encima comprobó que era verdad, tenía poca idea de como se creaba pero era toda un experta en municiones. Escucho atentamente a su siguiente comentario haciendo un esfuerzo por no perderse como la última vez, su forma de hablar parecida saca de época. No lo consiguió, juguetero, artillero, proyectil, y divertidos juguetes, esas fueron las palabras que consiguió captar a lo largo de su discurso, así que cuando este termino de hablar no pudo hacer otra cosa que asentir dándole la razón a cualquier cosa que había dicho. Pero de pronto sus ojos repararon en lo que parecían unas balas, pero no eran normales algo tenían de extraño. Las miro expectante, definitivamente quería unas cuantas de aquellas balas, pero no tenía dinero ni nada que poder darle a cambio, fugazmente cruzo por su mente cogerlas y salir corriendo, pero lo descarto al instate, con la mala suerte que tenía seguramente tropezaría antes de poder salir del callejón.

- ¿Voto? - pregunto desorientada, ¿prometió algo y no se había dado ni cuenta?. Atónita le miro sin saber que decir, podía intentar explicarle que no le había estado escuchando algo que seguramente no era una buena idea. Se armo de valor y pregunto con una alegre sonrisa. - Me gustan las municiones.. - comento mientras las señalaba con una mano. - ¿Me darías unas pocas? - pregunto recelosa, sabiendo que en este mundo nadie daba nada sin recibir algo a cambio, así que espero impaciente la respuesta de aquel joven teniendo un ''no'' por seguro.


Off: Perdón por el retraso D:. Además me acabo de enterar que los que estamos apuntados tenemos que estas en TW entre el lunes y el martes. Así que tengo que salir rápido del tema, así que te dejo dar por echo algunas acciones Wolf. :S

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 07, 2011 8:52 pm

-"¿Cual vestido parece el mas hermoso? ¿Que doncel será el mas dulce? Este tiene mas bravura, pero aquel me mira cual si tuviera amor en el cuerpo..." Tales palabras son musitadas en un tono de voz distinto , quizá no es una burla pero si una imitación o representación, mientras las recita toma en sus manos las 30 balas especiales que fabrico utilizando sus propias municiones, hacen un bulto bastante considerable, por lo que las deposita en la mesa algunos segundos mientras decide hacerles una bolsita improvisada usando un buen trozo de tela de su mismo pantalón, dejando desnuda la parte baja de la pierna derecha, no es que el frío le preocupase demasiado... y al dar un obsequio la presentación es muy importante.

Dio entonces uno y otro paso mas, violando completamente el espacio personal de la princesita de cabello verde, flexiono con sus manos el ajeno brazo izquierdo de manera que los dedos descansaran cerca del vientre, y principio el acto de amarrar a poca distancia del codo el corte de tela, de manera que se viese como un bolso decente y no como un pedazo de basura, agrego entonces lo siguiente, medio inclinado para realizar bien el amarre, y casi al oído de la acompañante:

-Esas son las cosas que una doncella de vuestra edad debería tener en la cabeza, las mil dulzuras, sorpresas, y alegrías que le depara la vida... tal vez sus estudios, no armas ni municiones, ni tampoco otras cosas que le pongan en peligro, eso déjalo para los jóvenes que quieran pelearse por vos. Pero, si tristemente no hay titubeo en cualquier camino que hallas escogido, es mejor ir bien armada... por eso te entrego este presente, y una oración para que los espiritus cuiden de ti como es debido. El pago esta vez no será requerido.

Terminado el amarre, se enderezó para alcanzar toda su estatura, y en el proceso uno de sus cuernos levanto levemente los suaves cabellos de la chica cual si tuviera toda la intención de acariciarlos, incluso como si pudiera sentir. Por ultimo llevó su mano de madera a la frente de tan suave piel, y le sujeto la cabeza como un padre a un hijo estando orgulloso, mientras sin voz oraba en pos de su buena fortuna...(Pasan algunos segundos.)

En respuesta, de golpe aparece el Silfo, atravesando el cuerpo de ambos individuos para colocarse al alcance de la vista del muñeco.

Silfo(Flotando.): No es cosa rara para mi jugar con los cabellos de las mas hermosas señoritas, y aun si no lo pidieras, no hay un dia en el que yo no encuentre tiempo para visitarlas y dedicarles un susurro... pocas son las que se toman el tiempo de escucharme, eso tengo que aceptarlo, pero igual haré yo de leal guardian.

Ondina (que entra a escena tras su igual.): ¿Hablan de mujeres? A mi me visitan por si solas cuando la vanidad no tarda en mostrar presencia, nunca he tenido que buscarlas por mi cuenta, y no tendría razón para hacerlo, en belleza nada tengo que envidiarles, ellas, por el contrario, tienen todo que envidiarme a mi.

La ondina y el Silfo, como bailando en el aire: Aquí y mas allá la orquesta entera nos aclama, lloran los violines, traen eco las voces, arriba y abajo hacemos disparates, mas hoy solo un ser osa llamar nuestra atención, escucha pues, que aunque en esta era algunos cayeron de nuestra gracia... no es menester pedir lo que por derecho le corresponde, caigan sobre ella las mejores intenciones, y que baile a nuestro ritmo según lo desee...

Desaparecen a la par que Jones retira la mano de la frente.

Sin despedida, de un salto, el muñeco se marcha al tejado donde esta su compañero, cortesía de un gran sistema Cyborg y la ligereza de la madera.

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Nota al lector: Para evitar confusiones aclaro una vez mas que mi personaje tiene algunos trastornos debido a sus años de aislamiento en los estudios, tales como conversaciones con espiritus, nótese tambien que Ondina y Silfo no son espiritus comunes, son seres elementales muy antiguos que honran y representan el agua y el viento.

Off-Rol: No te preocupes Poesy.

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Mar Ago 09, 2011 8:58 am

Después de pasados un corto rato de estar tirado en el suelo, me pongo de pie, estirando mi cuerpo, tronando un par de huesos de la espalda de paso, para dar unos lentos pasos al lado del techo que quedaba a un lado de Jones y Poesy, poniéndome de cuclillas para apreciar que decían ambos, sin preocuparme mucho de si era visto o no por la peliazul, solo oyendo a Jones replicarle algo a la chica “¿Cual vestido parece el más hermoso?...” sin ponerle mucha atención después de ello, solo alzando un ceja ante el razonamiento de Jones, -De donde habrán venido esas palabras de parte de Jones- Dije, debido a que me había ausentado un par de momentos y no sabía de qué iba la conversación ahora, además de que por la oscuridad no podía apreciar bien sus movimientos.

-Con que… hablaban de municiones, vaya chica más interesante…- Musite para mí mismo, con un volumen no suficiente para llamar la atención de ambos, poniendo mi mano a mi barbilla para pensar que debería hacer, para luego hacer un ademan de desinterés con la mano, en mi reflexión, Jones ya había dejado de hablar, cuando empecé a caminar de vuelta a mi posición anterior, mi acompañante de próximos viajes ya había dado un salto, subiendo a la azotea, justo donde yo había estado hace unos momentos, solo pudiendo yo caer al piso de la sorpresa, levantándome tranquilamente sin un rastro de molestia en los ojos –Entonces, ¿a esperar a por Yami?- Comencé a hablar, como si lo de la chica a la que le dio municiones nunca hubiese pasado, sin intenciones de saber de que habían hablado ambos, pero, fuera de eso, mi mirada estaba fija en el lugar donde se supone que nos reuniríamos, suspirando ante la ausencia nuestra aliada.

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Mar Ago 09, 2011 5:15 pm

Cada palabra más extraña que la anterior, no conseguía comprender nada en absoluto acerca de lo que intentaba decir aquel extraño señor, pero si podía observar atentamente cada uno de sus movimientos, cogió unas cuantas balas y utilizo su propia prenda para hacer una especie de bolsa sin inmutarse del posible frió de la noche.

Dando un traspié, no pudo evitar se agarrada por el curioso señor, su tacto era gélido ni una pizca de calor parecía emanar de aquella mano que ahora la sujetaba por el brazo. Un escalofrió recorrió todo su cuerpo al sentir la respiración en su odio, fue entonces solo entonces cuando comenzó a plantearse si había sido un error haber entrado en el callejón. Miles de ideas emergieron mientras cada una de las palabras de aquel señor resonaban en su cabeza. Por primera vez entendió parte de lo que parecía estar recitando como si lo hubiese escrito con anterioridad. ¿Joven doncella?, ¿no debería saber ni estar en este mundo?, nada nuevo, nada que no hubiese odio antes la joven pirata, especialmente en boca de piratas machistas y malhablados, sus esperanzas se desvanecían a medida que hablaba su nuevo conocido, por lo que estaba escuchando ni si quiera la consideraba una persona útil en este peligroso mundo, pero de pronto la conversación tomo un giro inesperado justo en el momento en el que la joven peliazul se iba a dar por vencida, este recito las palabras que deseaba, y no pudo evitar sonreír con entusiasmo, pero eso no fue todo la emoción del momento tras haber escuchado que ni si quiera tendría que pagar pasando por alto algo referido a unos espíritus, apenas fue consciente de que muy cerca de su oreja unos cuernos acariciaron sus cabellos al tiempo que el joven extraño volviese a coger distancia. Tal era el arrebato que no pudo evitar soltar una exclamación de alegría.

Unos minutos más tarde, y tras esperar impacientemente a que su misterioso amigo terminara una especie de cantos, levanto la cabeza esperando su aprobación. Lo que sucedió instantes después fue casi imposible de creer incluso para una mente tan infantil como la de la joven Poesy. Ante ella se alzaba lo que parecía ser un ente incorpóreo, un espíritu que habló con voz solemne. Estupefacta la joven pirata retrocedió unos pasos tropezando con una barra de metal que se encontraba tirada en el suelo, no podía quitar la mirada del ser que se alzaba ante ellos y que al parecer no estaba solo, ya que segundos después otro parecido al primero apareció a su lado, pero esta era una fémina de gran belleza. Ambos hablaron de la misma forma que el extraño señor que parecía haberlos invocado, poco entendió de toda la charla. Pero antes de que se diese cuenta se encontraba sola en el callejón, no había rastro de ninguno ni de los extraños seres ni de su misterioso invocador. Sin esperar que estos volviesen a aparecer la joven pirata se levanto del suelo, sacudiéndose parte del polvo, y encaminándose hacia la salida al tiempo que se frotaba los ojos. No sabía, ahora dudaba de que todo hubiese sido real, quizás fuese un sueño, una ilusión, pero al palpar la bolsa con las munición comprendió que todo había sucedido de verdad, y algo tenía por seguro jamás olvidaría aquella historia.

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 13, 2011 6:18 pm

Off-Rol: Me disculpo si confundí a alguien por no explicar lo suficiente respecto a que las conversaciones con espiritus son meras alucinaciones de mi personaje, de igual manera esto ya fue aclarado por mensaje privado.
.........

-¡Mirad como es debido! y llenaros de alegría, mi joven camarada, por que las damas tienen una gran facilidad para provocar esto en los barones. (Este comentario se debe a que, aunque los ojos de Burai sean tan agudos como su mente, Jones con su ojo modificado puede divisar en lo lejano con mayor claridad, notando que un nuevo ente se aproxima desde donde nace la calle, una figura que deecho tiene toda la pinta de ser femenina, cosa que lleva a pensar que se trata de Yami.) - Ya dejaste que una se te escapara esta noche (Poesy), ¡mejor tomar las medidas para que no suceda una segunda vez!, empero, si haz cansado de las bromas de esta monstruosa silueta, basta con decirlo y al punto me comportare con seriedad, mucho me temo que he llegado a irritarte en un par de ocasiones... como los niños que no saben cuando dejar de jugar.

Si, posiblemente ese ultimo comentario fue bastante raro, pero a pesar de lo que algunos pensarían Wolf a tomado con disciplina y respeto tanto como Burai le ha mostrado sobre el en el periodo de su corto compañerismo, así como las formas en que el destino se las ingenia para dejarlos juntos una y otra vez, por lo que de alguna manera le interesa forjar una amistad con el, intentando ser agradable, cosa nueva para su comportamiento...

Pero dejando eso de lado, debo destacar algo que no hice cuando describi el actual escenario de nuestros personajes, y es: ¿Que paso con las marionetas que el muñeco llevaba en su hombro cuando escaparon del teatro? ¡Ah! pues habían sido soltadas intencionalmente como consecuencia del proyectito de las balas, pero no están bastante lejos, para ser precisos incluso de hallan también en el callejón del aserrin, tiradas sin muchos cuidados... muy cerca de aquella mesa que sirvío de escritorio al carpintero, mas sin ser olvidadas por el mismo, ya que su madera seria indispensable para proyectos posteriores.

-Basta con confiar un poco en nuestra suerte, y te darás cuenta de que ahora somos tres.

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 13, 2011 9:12 pm

``Paparapapa...deliciosa comida preparo ho si, ho si el ramen es rico si si``

Tarareaba la joven rubia mientras caminaba alegremente hacia el lugar donde se habìa quedado de ver con los que serìan sus pròximos acompañantes de viaje. Agitaba de un lado a otro felizmente las dos bolsas que cargaba -una en cada mano- con pequeños paquetes de sopa dentro de ellas. Aquellos paquetes no eran màs que los que suelen vender en tiendas de autoservicio y que hacen que la comida estè lista en 15 min con solo hecharles agua hirviendo. Claro estaba que para la joven rubia aquello era toda una proeza de realizar, por lo que se consideraba una buena cocinera a la hora de preparar ramen(?).

Despuès de haberse metido en problemas y haber comido en un restaurante en compañia de un marine. Se quedò con ganas de provar el ramen por lo que antes de llegar al lugar citado se diò tiempo de pasar por dicha comida a uno de los pequeños lugares que la ofrecìan asì empaquetada. Era ya casi el anochecer y luego de caminar y correr, bueno, mas bien huir bastante, llegò al lugar donde se verìa con sus compañeros; sin embargo, no observò a ninguno, por lo que se sentò a la orilla de la cera de la calle; esperando y sus compañeros llegaran pronto, pues ya comenzaba a darle hambre y si no se apresuraban, no les compartirìa de su cena.


-Tkss... impuntuales..-

Dijo la joven mientras comenzaba a jugar con sus pies, aunque la verdad, nisiquiera ella sabìa la nociòn del tiempo, pues no cargaba con reloj alguno; siempre habìa tenido la idea de que esos aparatos eran uno de los factores que proporcionaban estrès en las personas; asì que lo de ``impuntuales`` solo lo dijo por no ver a nadie ahì, ya que no sabìa ni que hora era. Yami se mostraba un poco entusiasmada con la idea de no viajar sola; aunque no conocìa mucho de aquellos dos, tenìa la idea de que no eran personas malas, o al menos eso era hasta ahora.


Última edición por Yami el Dom Ago 21, 2011 3:07 pm, editado 1 vez (Razón : errores de ortografía DX)

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 15, 2011 11:07 am

Ante los diálogos iniciales de Jones solo me digne a arquear una ceja y soltar una risa muda –No te preocupes en lo mas mínimo, que aun estas en los márgenes de lo tolerable…- Dije, sin hacer mención a lo de “a dejaste que una se te escapara esta noche”, solo suelto un suspiro a ello, al ya estar oscuro me hacía pensar que Yami llegaría en cualquier momento, pero sin voltear a ver si había llegado, me puse a indagar en mis pensamientos, como había hecho con anterioridad, necesitábamos de un barco, y, con solo los 3 que éramos Yami, Jones y Yo, se dificultaría mucho la situación, distraído de gran manera, salgo de mis pensamientos cuando Jones afirma “Basta con confiar un poco en nuestra suerte, y te darás cuenta de que ahora somos tres.”, calladamente volteo a la calle acordada viendo a nuestra aliada, solo veo como se para en la orilla de la calle, y arqueo, nuevamente, mi ceja al oírla decir impuntuales, Jones fácilmente ya sabía de su presencia, así que solo le volteo a ver, asintiéndole y luego apuntando con la mirada a Yami, para luego saltar del techo cayendo con las piernas flexionadas al suelo, a una distancia muy poco considerable de ella.

Dando unos pasos tranquilos y calmados, confiado en que Jones salto justo detrás de mí, me acerco a la rubia, solo dirigiéndole unas pocas palabras –Hola, perdón por el retraso…- Sin querer corregirla, sin afirmar que llevábamos ya un rato en el lugar, una vez los 3 reunidos, musito en voz alta –Y, ahora, ¿cual es el plan?- Cuestione a ambos, ante la ausencia de tal cosa de mi parte, o al menos no de uno muy elaborado, en lo que pregunte, mi mirada se dirigía al cielo oscuro, esperando su respuesta.

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 20, 2011 12:45 am

Así como las sombras siguen leales hasta el ultimo movimiento de aquel a quien están atadas por el duro destino, así como los lobos persiguen a la presa que han escogido hasta el momento de su muerte, ¡fue así! , el salto de la marioneta, cual si se tratase de un reflejo inmediato al primero que se dio en la escena, recorrió cada centimetro del nocturno espacio al compás de su igual, hasta que juntos callerón cerca de la dulce mujer, este de un lado, y el otro al contrario, imitando a la escolta de que esta merecía.

Mas poco duro tan singular acomodo, pues, de inmediato los desnudos pies de madera comenzaron a rondar en círculos en derredor del par, muy notoriamente nuestro amigo estaba emocionado, inspirado y ansioso de comenzar la travesía, dijo entonces:

-Un humano, hombre o mujer, cada mañana abre los ojos a sabiendas de que encontrara al sol, viejo maestro que sin duda podría instruirle... pues, no hay un dia en que a su solemne presencia las tinieblas no sepan hacerse a un lado. Sientese entonces protegido el pequeño ser(el hombre), mueve un pie, luego el otro, se sorprende a si mismo al descubrir que puede caminar, y comienza a dar pasos cortitos que lo hacen cada vez menos pequeño, eso hasta que llega la noche, solo entonces se da cuenta de que esta cansado, solo entonces teme, solo entonces no puede ver, ¡y su vida misma no es diferente! mirad a ese rey que toda la vida vio por su gente, su piel esta arrugada, su cabello perdió el color... y aunque sus ojos son los mismos, al final solo puede fijarlos en ese adiós que con tanto cariño le pinto el mundo, en ese Réquiem que fatiga sus oidos. (Deja de caminar.)

-¡Miradme ahora a mi! ustedes que son de carne... pues soy tan viejo como ese rey, y me cubre la misma noche que envío a dormir a otros. La diferencia es que yo no le temo, y este es mi voto:

-Den el primer paso conmigo, AQUÍ, ¡lejos de ese maldito sol!, AQUÍ, ¡donde los otros temen ver! y desplácense a mi lado a travez de esa melodía que extrémese los corazones...

-No les pido que sean ratas que solo se arrastran de noche, no les pido no ir en pos de sus mas profundos sueños.... solo os pido dar a mi lado este oscuro paso, y si el destino nos unió, que sepa también convertirnos en nakamas.


El diablo es viejo, envejeced para entenderlo...
(Jonhann Wolfgang Von Goethe.)

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Jue Ago 25, 2011 8:10 pm

-Tsk... idiota... ahora caes en cuenta!!... con razón estaban casi regaladas...-

Musitaba para si misma mientras se levantaba de la cera y se ponía a observar sus bolsas. Y es que se había dado cuenta de que para preparar aquella comida necesitaba agua hirviendo... cosa con la que no contaba, y dudaba contar al menos por ahora. Se maldecía a si misma por lo boba que fue al comprar aquella especie de comida que a final de cuentas no podría ni preparar; fue entonces que sus estándares personales como buena cocinera se vinieron abajo.

-Ahora que cenaran?... torpe...-

Renegaba cuan niña pequeña berrinchuda. Se encontraba tan concentrada en su tarea por reclamarse que no se dió cuenta de que Burai y Jones se le habían acercado. Fue hasta que el castaño dijo ´´Y ahora cual es el plan´´ que reaccionó, aunque no de una buena forma.

-Si.. eso me pregunto.. cual es el...- Fue el punto en el que comprendió que no era su mente quien le hablaba, por lo que sus ojos se abrieron como platos de par en par. - KYAAA!!!....-

Se dió la media vuelta y con una de las bolsas que sostenía en mano golpeó a Burai justo a la altura de su mejilla; pues la chica loca había pensado que se trataba de algún acosador debido a que ya estaba oscureciendo y no había reconocido la voz que le preguntó aquello. Al darse cuenta de que a quien había golpeado había sido su futuro o ex futuro compañero de viaje, parpadeó un par de veces quedandose un poco atónita por el comportamiento que había tenido hacia el chico.

-Esto.... sumimasen!!..-


Comenzaba a hacerle varias reverencias en forma de disculpa al castaño. Después de unos momentos observo a Jones, a quien en realidad no logró identificar pues... de cierta manera le dió un poco de miedo esos cuernos que veía; sin embargo, no fue impedimento para que se le acercara de una forma un tanto extraña, pues la curiosidad la invadia. Lo observó al rostro por un tiempo y después se acercó más y tocó sus cuernos, luego lo rodeó para observarlo y no fue hasta que se quedó de nueva cuenta en su sitio cuando le hizo un ademán con la miráda a Burai, indicandole, o más bien queriendo preguntar quien era, mientras escuchaba las palabras que el chico semi desnudo decía.

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 28, 2011 8:22 pm

Baje enormemente mi guardia, solo con eso podía describir lo que había ocurrido en estos momentos, solo oyendo susurrar algunas cosas provenientes de Yami, me desconcentraron y mas creyendo que al estar solo ella en las cercanías, de eso estaba seguro, pues no había visto a nadie más en las cercanías cuando estaba viendo desde los techos, en resumen, la guardia por los suelos, así que al momento de oír su grito, me dio un gran susto, dando un salto corto hacia atrás, para mantener equilibrio, y luego me golpeo justo en la cara, a pesar de no ser desconocido del dolor, tampoco era mi gran amigo, el golpe me tumbo al piso en donde infantilmente sobe mi adolorida mejilla, solo diciendo en murmullos –Tetete (Una especie de onomatopeya que utiliza Burai para representar que está lidiando con el dolor, para no soltar alguna palabra anti sonante)…- Casi como un mantra, una vez que el dolor bajo, solo oyendo a Yami decir ‘sumimasen’, le replica con una pequeña sonrisa, diciéndole –Ne… no te preocupes, supongo que no debí llegar sin avisar, lo tendré pendiente para la próxima…- con un tono un tanto tranquilo, considerando la situación.

En lo que se acerca Jones, y en eso, comienza a hablar, me pongo de pie, solo logrando asentir ante sus inspiradas palabras, preguntándome a mis adentros si no había visto la anterior acción de Yami –Creo, que mi respuesta la sabes de un tiempo atrás, la duda ofende, mi estimado Jones- Dije, notando además la mirada que me indico Yami, poniendo un énfasis en su nombre, para después caminar en una posición en que me quedaran Jones a la izquierda y Yami a la derecha poniendo mi mano derecha en el centro, -Unamos nuestras manos en señal de acuerdo, al poner su mano junto a la mía, ya no los llamo conocidos o aliados, les llamo, como Jones bien dijo, nakamas-

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Re: Cocina improvisada.

Mensaje por Invitado el Dom Sep 04, 2011 7:46 pm

No necesito decir que en ese momento Wolf puso su mano sobre la mano de Burai, era una mano de madera carente de cualquier calor, y de cualquier sensibilidad, sin embargo, se trataba de aquello que podía ofrecerles, y que por consiguiente, les daria sin ninguna duda ni ningún temor.

-Jones V. Wolf, esta a su servicio desde este momento...

-Pero. Señorita Yamileth, sepa que muy temprano en el puerto saldrán los botes pesqueros para ofrecer sus mercancías en las costas cercanas. Los dueños se quedan en casa esperando pacientes la ganancia, mientras que los corredores al salir el sol ya estarán negociando y haciendo alboroto en pos de su pequeño beneficio, ustedes pasaran desapercibidos si abordan una de esas naves, en cuanto a mi: basta con acostarme al ras, y nadie podra verme.


-Os prometo que solo será en esta ocasión si me tiene confianza (dado que para este punto, ella aun no añade su mano ni una palabra de aceptación), cuando lleguemos a nuestro destino yo me encontrare con un amigo que me proporcionara lo que necesito, y caigan sobre mi las peores maldiciones si no comienzo en ese instante a construir un Barco digno de vuestra presencia.

Entonces el giró la cabeza 360° 4 veces seguidas y con lentitud, como en el primer encuentro con Yami, mientras chocaba sus ahora colmillos produciendo un sonido gracioso, tenía toda la intención de entrenerla y hacerla reir, o mas bien de inspirarle un poco de confianza, para tomar a dos practicamente extraños como sus nakamas, aunque pensándolo bien, ¿Quien haría eso?

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Re: Cocina improvisada.

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