Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

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Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Jue Jul 28, 2011 11:58 pm

La silueta misteriosa de un hombre se escabullía con rapidez cual rata entre la multitud, perfil bajo, caminar sereno y ropas comunes le camuflajeaban de manera perfecta entre los habitantes de aquel sitio, un insólito encuentro anterior le mantenía en alerta constante pues el que no le hayan reconocido anteriormente había sido más que nada cuestión de suerte y tentar al diablo no era para nada razonable, la diosa de la fortuna no sonríe dos veces de la misma manera por lo cual la lista en su mente ahora estaba pegada de manera contundente, primero…conseguir unos suministros…no, no era para un viaje en su bote, ya no era seguro ir en él, los estragos del tiempo así como las futuras contradicciones del destino harían una mala jugada si decidía ir en él, lo presentía el bien lo sabía, algo le indicaba que todo saldría mal respecto a piratas y marines, por lo cual debería viajar en un barco o algo peor, tomar uno a la fuerza pero para ello necesitaría reclutar una tripulación, algo poco probable con las condiciones actuales, sería mejor ir de gorrón en uno para desembarcar en alguna isla con poca presencia militar para en ella con tiempo poder decidir lo que haría.

El segundo paso por ahora era no causar revuelo, sus ojos giraban endemoniadamente a todos lados con desconfianza, a cada esquina encontraba marines, algunos charlaban con toda simpatía como personas comunes y corrientes, otros metidos en tabernas disfrutando de la música de vez en cuando con mujeres no prestaba mayor atención a su alrededor, pero otros marchando como perfectos soldados vigilantes y listos para el combate, no había comprendido lo tonto que era hasta que aquella desafortunada situación le había aclarado la mente, estaba en la boca del lobo, salir de ella era lo esencial si lo lograba esperaba no regresar en mucho tiempo y ciertamente no lo haría; tanto pensar le acongojaba así que decidió simplemente mover un tanto su cabeza entrar en un establecimiento de comida y sentarse para llenar su estómago un poco.

No tardaría mucho, comería rápido, tomaría alguna bebida, escucharía las conversaciones cercanas y después se iría pagando la cuenta para evitar cualquier cosa y así tal cual lo hizo, comió con rapidez, tomo una bebida no alcoholizada para no perder percepción alguna de su entorno para después pagando la cuenta salir rápidamente del lugar sin dejar ver su rostro, giro en una calle siguiente adentrándose en un callejón solitario en el cual decidió reposar unos breves momentos, avisto desde su dirección que podía subir al techo de una casa desde donde tendría una mejor perspectiva del sitio; observo alrededor, verifico que no había testigos y salto hasta llegar a una ventana de la cual sostuvo sus manos en el borde para después impulsarse en la pared y llegar finalmente al tejado de dicho lugar, la vista no era grandiosa como en otros sitios pero serviría por el momento.

“Que estará pasando, la ciudad parece tranquila pero por alguna razón siento que no es así, quizás es solo idea mía a causa del anterior encuentro, si eso debe ser, no es posible que yo pueda predecir el futuro o algo más, de cualquier modo no me gusta sentirme incomodo, será mejor apresurarme” meditaba cuando sus pasos sigilosos avanzaban por el tejado para aproximarse al próximo y de un leve salto llegar al mismo en el cual se detuvo inclinándose un poco observando a la calle, la gente caminaba con toda normalidad, en el cielo un azul hermoso aún se mantenía intacto y libre de nubes, un día más en el paraíso…un día mas donde sobrevivir es la ley.

-Bueno no obtendré nada si me quedo aquí como un idiota- musito con enfado para después continuar saltando de casa en casa cuidadosamente hasta llegar a una que conectaba con otro callejón aún más desolado que aquel en el que había estado anteriormente, se sentó en el borde y salto hasta caer en el callejón en el cual se quedó, no saldría por ahora, permanecería allí un tiempo entablando todas las piezas de su plan con maestría, se recargo contra el muro de un establecimiento en el cual se escuchaban canticos alegres donde se mantuvo en silencio, con la cabeza gacha, esperando simplemente a estar listo.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Vie Jul 29, 2011 1:10 am

La noche anterior había sido muy movida, su venganza había sido consumada pero no saco nada bueno de ella, no se sentía mal, pero tampoco sentía satisfacción, aquel sujeto al final no le había podido dar una pista firme como para saber hacía donde guiar su búsqueda, aunque sea una persona que pudiera saber, nada, absolutamente nada de información que le ayudase a descubrir algo sobre esa persona que estaba buscando, aquel nombrado Julie Leggetempesta, la persona que indirectamente paro su viaje por tres años y le hizo vivir un infierno de torturas y pocas horas de sueño durante todo ese tiempo, estando obligado así mismo a aguantarse las burlas de sus captores solo por una oportunidad para escapar de ese horror. Aun teniendo todo ese dolor y rencor que le recordaba la oculta cicatriz que tenía en su ojo, no pudo sentir satisfacción alguna por encontrar a su impostor, lo único que sentía era el ardor de la quemadura que con el mismo, traía consigo todo ese manojo de feos recuerdos.

Pero ya era una nueva mañana, hora de olvidarse de todo y seguir como si no hubiese pasado nada, el temporal de por si ayudaba mucho, brisa fresca, día soleado, la mejor combinación de por si sola, no obstante, en el surtía mas efecto, después de estar tres años atrapado en una oscura y pequeña celda, el estar en lo alto de una terraza, acostado tranquilamente y viendo el cielo era el mejor descanso para el y su mente que se perdía al mirar las nubes en el cielo, viendo como lentamente a paso de caracol se desarmaban en el aire adoptando nuevas formas, sin duda alguna un espectáculo que la gente por sus vidas aceleradas pasan de querer admirar. Y el ejemplo claro de esa teoría fue un muchacho que tal cual como lo haría un gato, saltaba y corría ágil y velozmente entre los tejados, pareciendo que volase cada vez que saltaba entre uno y otro, distancias que una persona normal las saltaría con mucha dificultad y el lo hacía como si fuera algo rutinario, tal vez era algún repartidor en especial que tenía sus métodos para hacer su trabajo mas rápido, o tal vez no, hay que tener la mente abierta a las posibilidades.

Aun así este chico de la coleta en la cabeza capto la atención del ex-convicto, que ahora veía como aquella figura veloz se perdía al meterse en lo que parecía ser un callejón que bordeaba el edificio, -¿Por que estaría con tanta prisa?- se preguntaba a si mismo mientras se bajaba de donde estaba y saltando entre muro y muro, usando cualquier cosa entre estos para ir amortiguando sus saltos, llegar abajo a tierra firma, emitiendo un pisotón metálico bastante sonoro al caer, algo que seguro captaría la atención del chico al que seguía, por lo que anticipadamente y sin esperar pregunta alguna el dispararía primero con una diciéndole.

-Donde es el incendió honorable shinobi.- Decía mostrándose mas curioso.

Que con ganas de molestar aunque su facilidad para inventar apodos en base a unos pocos datos y de forma inconciente pero rápida, era algo que ni en esos tres años de prisión sin justificación valida, le pudo arrebatar de su forma de ser.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Vie Jul 29, 2011 1:58 am

Mientras estaba perdido en sus pensamientos un sonido metálico irrumpió en el callejón, alertándose con su fino oído se giró rápidamente tomando por el mango la katana, pero pronto observo que se trataba de un sujeto quien extrañamente comenzó a dirigirse con el de una manera más o menos aceptable, rápidamente retiro la mano de su arma y la volvió a guardar en su bolsillo, por algún motivo él no era demasiado desconfiado y aunque lo fuera en las situaciones actuales luchar por luchar era una total estupidez, guardo silencio por unos segundos para después con voz clara y pasiva responder -¿Shinobi?, no sé a qué te refieres, mi nombre es Kyo, es un gusto conocerte- hizo una pequeña reverencia como siempre hacia ante sus conocidos y una vez reincorporándose volvió de nuevo su mirada a la calle ladeando su cuerpo –Tampoco hay ningún incendio por aquí así que en realidad no sé a qué te refieres- en realidad él no se había percatado de la “clase” de comentario que había efectuado el otro sujeto, estaba demasiado ocupando mirando como algunos marines pasaban por el sitio de manera activa, algo no andaba bien en aquel lugar.

Parecía que poco a poco la atención se centraba en un lugar en específico de la ciudad, el cual aparentemente era el puerto pues en esa dirección se movilizaban con cierta frecuencia algunos marines, se preguntaba qué había pasado, ¿acaso aquel espadachín que antes le había amenazado estaría causando tantos problemas?, o peor aún, quizás algún otro pirata estaba atacando el sitio, según había conocido por medio de aquel sujeto que se llamaba Coday, el puerto de Loguetown había sido atacado tiempo atrás, no era de extrañar que los marines estuviese más activos que en otras ciudades, lo cual solo aumentaba el temor de aquel chico por ser capturado o en su defecto interrumpido en su labor.

Sin embargo al mirar sobre su hombro al recién llegado no avisto en el malas intenciones, sino más bien curiosidad plena, lo cual ya era una buena señal, así que prestándole mayor atención exclamo -¿Me has seguido desde el otro callejón?, o simplemente has venido por mera curiosidad, lamento hacer este tipo de preguntas pero para personas como yo esta ciudad no es un sitio demasiado pacifico, por lo tanto podrás entender que es necesario tomar precauciones- aun tras un comentario tan cauteloso en su rostro se divisaba una pequeña sonrisa típica de su faz.

Observo al cielo una última vez antes de regresar la mirada a la calle, si el puerto estaba tan activo entonces sería difícil regresar a él y pasar como sin nada, debía ir ideando un plan de escape alternativo por si la situación se ponía más tensa de lo que ya se encontraba, sin embargo sus posibilidades de encontrarse en problemas no eran demasiado elevadas, lo cual era reconfortante al menos por ahora aunque tuviese malos presagios estos no parecían estar cernidos sobre él, sino sobre alguien más.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Vie Jul 29, 2011 9:42 pm

Al parecer la forma de pensar de el joven carpintero fue errónea, o por lo menos el chico que estaba frente a el no le había entendido muy bien cuando se le había denominado como shinobi, por su facilidad para manejarse tan ágilmente al saltar de tejado en tejado sin cometer errores, remarcando que no mucha gente es capaz de lograr hazañas así pero en el día a día siempre uno encuentra cosas que lo sorprenden.

Pero regresando al tema, aquel muchacho de cabellos oscuros y vestimenta más propias de una cultura del tipo
Yamato*, parecía tampoco entender mucho su segunda expresión, algo que si ya resulto un tanto extraño al confiarse de que mucha gente entendería que el significado de la misma, “¿Donde esta el incendio?”, era realidad: “¿Por que la prisa?”. Pero tampoco el, se pondría a traducir sus metafóricas palabras para el mejor entendimiento del joven antes denominado shinobi, que ahora se hacía conocer al nombrarse como Kyo.

Era algo raro el afán que tenía Kyo por mirar de reojo a la calle sin descubrirse, al parecer algo estaba ocurriendo calle abajo, sin asomarse podía ver como la gente caminaba con prisas hacía la misma dirección a donde veía el pelinegro, esas actitudes curiosas tanto de el como de la gente daban fuertes indicios de que algo grande estaba ocurriendo en esa dirección y como siempre la gente que disfruta de ver cualquier clase de espectáculo, sin importar su contenido o el nivel del mismo, solo iban siendo llevados de la mano por la nata curiosidad de las personas con la esperanza de encontrar algo que les traiga un poco de emoción a sus rutinarias vidas, solo con esa esperanza de por un segundo, volverlas mas interesantes.

Pero para el alado que goza de una curiosidad suprema y que ya estaba por encaminarse hacía el acaudalado rio de gente que bajaba en dirección al puerto, arrastrando a quien se acercara al mismo, fue cuando el peli negro de relajada expresión, soltó una pregunta bastante lógica para la situación en la que se encontraban. No hacía falta que le explicase el por que de su pregunta, eso tenía al ángel atento a sus palabras ya que parecía ser que algún problema había tenido como para andar preocupado por andar libremente en un sitio tan poco “Pacífico” como el bien lo había descripto con esa única palabra. Aun así, fuera de eso se había mostrado muy calmado y sin mostrar segundas intenciones, siendo directo, razón suficiente para que el carpintero respondiera honestamente al decir:

-Pues te vi pasar muy apurado y sentí curiosidad por ver que ocurría… Soy Kozart, es un gusto Kyo.- Agrego educadamente a la par que su mano abierta se extendía.

Busco estrechar manos, como era costumbre, para finalizar las presentaciones pero al parecer el curioso sujeto que vigilaba esas calles una vez mas, no logro ver el gesto así que quedo en el olvido el mismo, tampoco se quedaría ahí con la mano al aire esperando. En verdad parecía estar muy centrado en vigilar aquella calle, tal vez se encontraba en una situación en la que era perseguido por marines o algo así, algo bastante normal de por si en la vida de un revolucionario o en la de un pirata; ya que el mismo Kozart había entendido que podría ser uno por sus palabras.

-Oye, ¿Que esta sucediendo?-

Pregunto directamente para sacarse la duda.

-¿Acaso hiciste algo por ahí que vigilas tanto?-

El tono de voz del alado, no mostraba sentir sospechas muy grandes por el tal Kyo, sino más bien curiosidad para saber que ocurría. El siempre saciaba primero su curiosidad y luego pensaba, algo que nunca podría evitar; así como el golpear a alguien que se burlase de sus, ahora incómodamente para su mente, ocultos cuernos.

Off:

Cuando uso los "Asteriscos" (*), es para indicar la descripción de una palabra referida a algo cultural.

*Yamato: Termino usado en el juego Valkyrie Profile, para referirse a la cultura japonesa o asiatica sin mencionar al país.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Vie Jul 29, 2011 10:50 pm

Aquel sujeto, tan extraño y que de manera repentina se había aparecido persiguiéndole se presentaba como Kozart, un nombre raro, al menos así le pareció al pirata que con cuidado prestaba más atención a la calle que al mismo sujeto, por la simple razón de que si le quisiera atacar lo habría hecho sin mostrarse tomándolo por sorpresa y quizás atacándolo, no se le veía facha de marine con lo cual ya era al menos en esa situación un aliado relativo, trato de relajarse un poco pues pasaban los minutos y ningún marine parecía prestar atención a las dos presencias ocultas en el callejón así que con ambas manos en los bolsillos suspiro levemente mostrándose ya más concentrado en la presencia del extraño –Ah, entonces solo es curiosidad, debo admitir que si yo viera a un sujeto raro como yo saltando por ahí también tendría curiosidad, pero no puedo evitar preguntarme, si has conseguido seguirme hasta este sitio tu tampoco eres una persona común y corriente, eso puedo sentirlo- sus orbes oscuros se clavaron en la figura del sujeto prestando más atención a su silueta tratando de analizarse pero sin llegar a ser molesto.

Una leve brisa hizo mecer sus oscuros cabellos dando la pauta a que escuchara los nuevos vocablos emanados por el ahora nuevo conocido del “shinobi” o así le había llamado en primera instancia –No puedo darte muchos detalles de que está sucediendo, yo mismo no entiendo del todo que ha pasado, pero creo que al menos tú no eres un marine, por lo cual creo que esta información podría serte de mucha ayuda- dio una última mirada al callejón y avanzo hasta pasar a un lado de aquel tipo separándose apenas sus hombros por centímetros, llego pues al final del callejón, el lugar más apartado y carente de ventanas, donde nadie podría verlos por alguna ventana y que gracias al bullicio de la multitud que seguía moviéndose sería muy difícil que alguien escuchase lo que diría, por cualquier cosa giro a los tejados percatándose de que no había nadie más para finalmente comenzar –Puedes estar tranquilo, yo no he hecho nada que amerite preocupación por tu parte, tampoco te traeré problemas, eso es lo último que desearía en una situación como esta- se recargo en el rincón del callejón cruzándose de brazos mientras elevaba su cabeza observando al sujeto que ahora quedaba frente a sí.

-Acabo de llegar, hace poco tiempo, vengo de la Isla de Dawn, hace unos días salí de allí, conocí a un tipo, él me dijo que el puerto de Loguetown había sido atacado, no sé si esta parte de la historia sea verdad, pero comienzo a creer que sí, hay demasiada guardia como para ser un día común y corriente, en fin…llegue hace unas horas a esta isla, precisamente…en el puerto un sujeto amenazo mi vida y la de otro oficial, era un lunático que portaba varias espadas, no sé en que abra acabado aquel encuentro pero por lo que pude percibir era buen espadachín, aunque no sabría decirte si su presencia es lo que está ocasionando todo este revuelo- elevo sus ojos al cielo sin perder su posición –Aunque lo dudo, quizás está pasando algo más grande que aquel chico, quien a decir verdad se enfrentaría a dos marines, ambos parecían fuertes…no creo que pueda derrotarles pero esa es solo mi apreciación personal, estoy casi seguro que esa mala experiencia es la que me hace tener un mal presentimiento, como si algo fuera a pasar, nunca había visto a la marina tan activa- sus ojos sin desviarse del cielo permanecían atentos a leves nubes que de vez en cuando se dejaban apreciar como algodones blancos de azúcar flotando en el mar.

-Tu pareces una buena persona, creo que deberías hacer lo mismo y retirarte de esta isla lo antes posible, yo por mi parte, creo que tengo la solución para salir de aquí sin ser advertido por alguna “equivocación”, tengo planeado tomar algo de ropa para disfrazarme, después de ello me iré en un navío como ayudante del mismo o en su defecto como algún infiltrado, tal vez te preguntes porque te estoy contando esto- sus brazos volvieron a su posición natural dejándose caer por los costados del joven al momento que su rostro regresaba al frente para después con cierta lentitud avanzar hasta tomar posición a unos pocos metros de aquel sujeto –La verdad me gustaría que tú me ayudaras a salir de aquí, es cierto…podrías pensar que no nos conocemos y que debo estar loco para pensar en ello, pero el simple hecho de que no me hayas atacado cuando has tenido la oportunidad me da una idea de quién eres, además en la situación en la que me encuentro ahora, no creo poder hacer mucho en solitario…así que dime…¿qué te parece mi oferta?- espero con inquietud la respuesta de Kozart echando de vez en vez un vistazo continuo a la calle.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 30, 2011 7:12 pm

Se notaba que ese muchacho, Kyo, era alguien de cuidar muy bien sus palabras antes de decirlas, una cualidad que habla muy bien de uno mismo, el ser precavido. Pero así como también no descuidaba sus palabras tampoco ignoraba la situación de igualdad en cuanto a la información, ya que el también tenía sus preguntas para el hombre que portaba unas ocultas alas en su espalda.

-Pues estaba de vago en la última azotea por la que pasaste, seguro no me viste por que estaba por encima de ti cuando corrías por la misma para tirarte al callejón, yo simplemente me baje y te seguí en la caída- Respondía calmadamente el alado.

Pero el ir y venir de palabras continuaba, mas el venir ya que el tal Kyo comenzó a explicar su situación actual, tal vez un poco influenciado u obligado hacerlo por la actitud de cierta personita que bajo su largo flequillo rubio ocultaba un pequeño par de cuernos. Aunque el tratara de querer resaltar mucho el asunto de evitar que se preocupase, con lo que iba a contarle, no hizo falta en realidad; ya que, al hombre que estaba parado casi frente a el, no le causo mucho impacto. El mismo venía de escaparse de una celda ubicada en una de las cedes del gobierno mundial en Skypei y hace poco había luchado con uno de sus agentes, pero aun así no desestimaba sus palabras y la preocupación que estas mostraban con su forma de hablar, un tanto tediosa por lo mucho que hablaba pero tremendamente informativa ya que en segundos lo había puesto al tanto de todo, contando incluso la hipótesis de lo que podría estar causando tanta conmoción en la dirección en la que la gente curiosa se dirigía a ver, al menos con esas palabras la curiosidad del ángel había sido saciada de momento.

-Si últimamente están mostrándose muchos marines por la ciudad, yo no llevo muchos días aquí pero he visto mucha actividad de parte de la marina.- Agrego el a la conversación.

Probablemente el aumento de los marines se deba al hecho delictivo que se cometió hace unos días, al encontrarse a un sujeto flotando en la playa todo destrozado, claro así lo hizo ver la prensa local, no podían decir que se trataba de un agente del gobierno sino se armaría un gran revuelo pero eso seguro alertaría a los marines y al mismísimo gobierno. Se podría decir que el tenía mas perfil de fugitivo que aquel muchacho de cabellos oscuros con el que se encontraba.

-¿Salir de la isla?.- Pregunto sin alzar la voz pero mostrándose sorprendido.

Mas por el que le pidiera ayuda para salir de la isla a el mismo, eran prácticamente desconocidos y no se debería fiar por la aparente bondad de las personas, Kozart no se consideraba un tipo malo pero eso no cambia las cosas, el no tendría que confiar tan abiertamente basándose en una teoría tan vaga como la que le dijo, si bien un asesino no siempre mata sin mostrarse. Pero siendo honestos la idea era buena, el también tenía que salir y aunque el barco en el que trabajo durante las noches anteriores estaba prácticamente listo, no era suyo, era de esa banda de piratas que le “habían” encargado el trabajo a su falso doble, pero tal vez podría preguntarle a ellos si aunque sea podían llevarlo a su siguiente objetivo, Tequila Wolf, y claro por que no, llevar también a Kyo a cualquier otra isla.

-Normalmente no aceptaría pero digamos que estamos en una situación similar… Esperemos a que se bajen un poco las aguas en el puerto y vayamos. Yo también tengo que salir de la isla y tenía pensado pedirles a unas personas a las que les hice un trabajo.-

Al fin de cuentas el podría pedir que su pago fuera un viaje en ese barco hasta las cercanías de Tequila Wolf, después el podría infiltrarse.

-Acompáñame al mercado, tengo que comprar unas cosas antes de partir.- Agrego finalmente.-

Para extender su brazo así ayudarlo a levantarse y poder poner rumbo hacía la zona de mercadeo de la ciudad.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 30, 2011 7:52 pm

Habiéndose terminado aquella extensa platica proveniente de un solo lado del lugar la reacción contraria no se hizo esperar, el chico que se hacía llamar Kozart estuvo de acuerdo que la marina había estado movilizándose mucho últimamente, cosa que no le agradaba al pelinegro, no era que fuese alguien tan importante como para que le persiguieran por mar y cielo, sino lo contrario…se sentía demasiado débil como para poder afrontar una situación de peligro real, incluso ante un capitán no tendría la más mínima posibilidad de salir victorioso, por ello había pensado en partir de aquel mar, al menos hasta que las cosas se calmasen un poco, aunque esa no era su principal razón, desde hacía años había escuchado historias de islas lejanas que se encontraban fuera de aquel mar y por ello su sed de aventura hacía tiempo salía a flote en sus ojos, escucho las palabras del rubio que con sinceridad aunque cautela parecía comenzar a forjar una “amistad” basada en las necesidades inmediatas de ambos, tuvo curiosidad de que le incitaba a hacerlo pero a veces la ignorancia era una virtud, no saber quién o que escondía aquel sujeto era mejor, después de todo mientras le prestara su ayuda no tenía nada más que agregar.

Ayudado por su ahora compañero se puso en marcha, antes de salir de aquel callejón vigilo atentamente que nadie les siguiese o les prestara atención y con lentitud sumado a un perfil bajo salió de aquel sitio comenzando a tomar rumbo al mercado, sitio que el también necesitaba visitar, gracias al señalamiento que momentos antes le habían hecho se daba cuenta que sus ropas en un momento dado le podían identificar, vestir de una forma más moderna era la mejor arma para pasar inadvertido, por lo cual el mercado sería ideal a cambio de unas cuantas monedas o porque no…obtener algo gratis si la ocasión se prestaba.

-Bueno supongo que de esa forma nos ahorraremos problemas- menciono finalmente dando respuesta a un comentario que su compañero había efectuado, el que aquel tipo tuviese la forma de conseguir una embarcación de manera más sutil era extraordinario, de dicha forma ambos saldrían como cualquier mercante de aquel sitio imposibilitando que algún marine les siguiese con cautela –Creo que no es de mi incumbencia pero tengo curiosidad, ¿tienes noticias del exterior en la actualidad?, ¿o siquiera conoces otros lugares?, yo ciertamente jamás he salido de este mar, no conozco mucho del mundo y me gustaría cuando menos tener una breve visión de que esperar cuando salga a las aguas desconocidas-

Finalmente avanzando a un paso relativamente lento llegaron al sitio, un mercado ubicado en las entrañas de la ciudad, aunque al principio había tenido sus dudas ahora observaba un amplio panorama que podía beneficiarle, la gente vagaba de un puesto a otro, la mayoría era gente común y corriente, busco rápidamente los puestos de ropa y comida, los cuales no tuvo problema en hallar casi al instante, giro entonces un tanto su cabeza observando a unos pocos marines que charlaban en las lejanías, suspiro entonces comenzando a adentrarse en el mercado sin perder nunca de vista a su compañero, si alguno se perdía… en especial si el perdía de vista a su compañero no solo corría el riesgo de un ataque sorpresa que se veía muy poco probable, sino que perdería la oportunidad de partir con un sujeto que tenía intenciones firmes de llevarle a su próximo destino.

Pasaron unos cuantos lugares donde se vendían frutas y verduras para llegar a la sección de ropas, alimentos y una que otra tienda de armas ambulante de las que eran habituales en ciudades con puestos de marina, su vista fue más centrada a los puestos de ropa, buscaba algo moderno y podía decirse que sus gustos siempre habían sido algo extravagantes por lo cual no toda la ropa le llamaba la atención, algunos bordados le parecían excelentes pero la “forma” de las ropas no terminaba de agradarle así que decidió avanzar un poco más manteniendo a su compañero siempre a la vista –Bueno supongo que debemos hacer nuestras compras, no hay que perdernos de vista, yo no tardare mucho, presiento que tú tampoco- y así se acercó a un puesto de ropa cercano donde se mostraban atuendos algo extravagantes.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 30, 2011 11:12 pm

Las zona comercial en aquella enorme ciudad, por suerte no estaba muy lejos de donde ambos piratas se encontraban, pero aun así tendrían algo de tiempo para hablar mientras se encargaban de buscar la tienda de ropa.

Era para admirar la sobre población de la ciudad, en el poco tiempo que el rubio de cuernos ocultos por su cabello, tenía de estadía en Logue Town, no dejaba de asombrarle la concentración masiva de gente que habitaba en una isla que de por si no era tan grande, es como si durante las noches se escondiera la gente en las alcantarillas, o algo así, y en el día salieran todos a la vez, congestionando las calles con una contaminación sónica a tal nivel que era seguro hablar de cualquier tema, incluso se podría planear un atentado a voz viva y nadie se percataría en lo absoluto.

-Para serte sincero, no he podido atrapar un New´s Coo y no me parece bien el gastar dinero en periódicos cuando estoy de paso así que no creo poder ayudarte con eso y el único lugar que conozco a parte de esta ciudad Lynel, no tiene mucha ciudad que digamos, esta es ampliamente mas grande y poblada eso si puedo decirte.- Comento frescamente mientras sus ojos revisaban todo el lugar.

No podía decirle la verdad, decir que era de Skypei por ser precavido, tal vez el no era un agente pero uno nunca sabe, siempre debe cuidarse de con quien se junta u otra hipótesis podría ser el que hubiera alguno cerca, no por algo los agentes del gobierno mundial tenían la red de información mas grande en el mundo, incluso mas que la marina aunque no compartieran toda su información con esta en la mayoría de las ocasiones. Si no, no serian capases de desarrollar su papel como espías sin una precisa y amplia información, esto lo hacía sentirse bastante paranoico pero si no se cuidaba podría ser descubierto y su venganza no sería consumada nunca así.

-Ya que estamos aquí puedes aprovechar y ojear un periódico o preguntar a los mismos vendedores, seguro saben algo.-

Justo cuando esas palabras salían de la boca del carpintero fue cuando llegaron a un grupo de tiendas donde vendían ropa de diferentes tipos, algunas que solo cumplían funciones estéticas y otras que eran mas útiles como lo era la ropa de montaña o para terrenos de bajas temperaturas, sin duda alguna lo que buscaba el, por que si quería moverse libremente por Tequila Wolf, un lugar conocido por tener uno de los climas más fríos en todo el East Blue.

-Iré a comprar ropa de nieve, termino y te espero aquí, trata de no demorarte mucho tampoco.-

Le comento mientras se dirigía a la antes nombrada tienda de equipo de montaña, no tardaría mucho como bien dijo, solo necesitaba algo de ropa que se pudiera mesclar con el entorno de aquella isla, así que suponiendo que los mismos edificios estarían con un poco de cobertura de nieve o algo congelados sus muros; busco prendas de ropa que no variase mas de los colores blanco y gris claro, una chaqueta larga y abrigada y un pantalón de tela gruesa de polar. Botas no le haría falta ya que las mismas que el crearía siendo semejantes a las que tenía su impostor, pero si un suéter de cuello alto y guantes. El dinero no era mucho problema, no tenía mucho pero si lo suficiente como para comprar aquella ropa.

-¿Oiga sabe algo de Tequila Wolf?- Pregunto al encargado de la tienda.

Al parecer, según lo que le comentaba el encargado de la tienda, muchos piratas que estaban de paso por la ciudad han estado circulando una información que dice que muchos se encontraran en la nevada isla para darle una prueba de su existencia al gobierno, para que no olviden que a pesar de que no estén muy agitadas las cosas en el mar, la era pirata aun no acababa, sino que estaba recién comenzando. Tal vez no con esas palabras exactas pero si se había entendido bien el mensaje.

-Ya veo…Gracias viejo.- Dijo algo seco.

Despidiéndose del encargado y regresando a donde había acordado esperar a Kyo, tenían que dirigirse hacía el barco lo antes posible, cuanto antes zarpasen, antes llegaría a esa isla, necesitaba hacerlo antes que el resto de los piratas, solo así podría encontrar algo de información sobre el misterioso Julie Leggtempesta que tanto buscaba.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 30, 2011 11:55 pm

-Ya veo, bueno no importa, de todos modos no creo que me sea muy necesaria ahora mismo, más bien era como para estar más al tanto, a veces me pierdo mucho de lo que sucede en el mundo…Lynel…no sé dónde he escuchado ese nombre, quizás algún día la visite- exclamo de forma un tanto desinteresada pues desde que habían llegado a la sección de las ropas se concentraba más en adquirirlas, afortunadamente había mucha gente en el sitio, era como estar en una alcantarilla llena de roedores en donde todos quieren moverse y pasar antes que el vecino, cosa que beneficio mucho al pirata, mezclándose entre la multitud avanzo a través de los puestos tomando en cuenta la sugerencia que le había hecho su compañero, iniciaba hablando con algunos civiles quienes no tenían mucha información, únicamente parecían saber que algo estaba sucediendo en el puerto, no era cualquier cosa sino más bien un enfrentamiento entre dos personas de alto nivel, se rumoraba que era un pirata que buscaba fama, aunque no sabía si creer esto decidió concentrarse en su tarea principal que era conseguir ropas adecuadas, ocupaba que fuesen ropas tanto para climas cálidos como para altas temperaturas.

Avanzo hasta llegar a un puesto donde únicamente vendían zapatos, los zapatos parecían cómodos aunque algo caros, avanzo y encontró entonces unos tenis estilo deportivo de color azul, parecían sofisticados y lo suficientemente calientes para proteger a sus extremidades más inferiores de gélidas temperaturas, a la vez parecían aerodinámicas para los climas calurosos, aprovecho que nadie le veía y los tomo sin que el vendedor se diese cuenta, después de todo la multitud que cubría su visión era demasiado para permitirle estar al tanto de todo, tomo una bolsa de un puesto sin que el vendedor se diera cuenta y ahí metió con cuidado los tenis.

Su próximo destino fue un sitio donde se vendían pantalones de todo tipo, le atrajeron unos jeans azules que parecían bastante adecuados para cualquier clima, claro cualquier clima que estuviese dentro de los limites comunes, así que observando que su costo no era mucho los compro al tiempo que mantenía una breve conversación con una señora que le atendía, la información seguía siendo escueta, no parecía haber señales de que alguien conociera que eventos se desarrollaban en el puerto, solamente se sabía que la gente estaba aglomerada en el sitio porque algunos marines les habían impedido el paso por ciertos rumbos, cosa que deberían considerar al momento de dirigirse al puerto.

Con bolsa en mano llego hasta un sitio donde se vendían ropas para el cuerpo y las extremidades superiores, observo varias prendas hasta que se decidió por una playera de manga corta que bien podía serle útil en épocas de calor, así mismo tomo una sudadera que hacia juego con la misma siendo del mismo color, la cual sería muy útil en algún sitio con bajas temperaturas, mientras se encontraba en ese lugar llego a escuchar levemente algo acerca de una isla no muy lejana, cosa a la que no le prestó atención pues no le parecía un hecho relevante en aquellos momentos, cada minuto perdido era un minuto que la marina podía aprovechar para capturarle o para algo peor, tratar de evitar salidas de embarcaciones.

Su última parada en el mercado fue un sitio donde se vendía diversos aditamentos para vestirse, gafas de sol, gorras, bufandas y cinturones a precios realmente excelentes, decidió llevar un cinturón para ajustar correctamente los jeans que había comprado, tomo unos calcetines para proteger sus pies, unos guantes de color oscuro pues tiempo atrás se había acostumbrado siempre a llevarlos consigo, tomo unas gafas de sol y un gorro oscuro, con rapidez salió del bullicio de aquel sitio y se ocultó en un callejón algo alejado donde no había testigos, solo unos cuantos borrachos que tirados dormitaban por los efectos del alcohol, se desvistió con rapidez y se puso la ropa nueva que había adquirido cambiando totalmente su visión personal, además hizo algo que desde hacía mucho tiempo no había siquiera considerado, se quitó el artefacto que mantenía su característica cola de caballo dejando ahora su cabello suelto a los lados, semilargo que llegaba casi hasta el cuello.

Se acomodó el cabello en el gorro de manera que solamente se notara su longitud en la parte de la nuca y unos cuantos mechones en la frente ladeándola con elegancia, se colocó las gafas cubriendo sus ojos y los guantes cubriendo sus manos, cerro la sudadera ocultando la camisa que llevaba debajo y mantenía su capucha acomodada hacia atrás, guardo sus antiguas pertenencias en la bolsa que antes había usado para sus compras, pensaba en deshacerse de ella tirándolas en el mar, pero tras ver a los pobres desdichados tirados en el callejón reconsidero y supuso que lo mejor era dejárselos a ellos, además de dicha forma si después alguno de los dos marines que había topado le reconocía, quizás…solo quizás confundiría a aquellos vagos con el confundiéndolos y ganándose un tiempo muy valioso.

Guardo ambas manos en los bolsillos de la nueva sudadera en cuya parte trasera llevaba unas cuantas letras que no indicaban nada en especial, avanzo lentamente por el sitio evitando tener contacto con alguna persona y llego al sitio indicado por Kozart donde él ya le estaba esperando de manera ansiosa o eso daba a entender su posición, no entendía que había pasado, hace unos instantes Kyo era el más ansioso por largarse de aquel sitio y ahora su contraparte parecía tener más ganas de salir que el mismo, quizás había pasado algo malo o quizás no, tampoco planeaba quedarse a averiguarlo y sin duda Kozart no esperaría por el si no se decidida rápido a viajar con él.

-Bueno ya estoy aquí, parece que encontraste lo que estabas buscando, afortunadamente yo también lo hice a un buen precio, creo que mi perfil ahora es distante al que mantenía hace varios minutos, eso será lo mejor, no importa, creo que es hora de marcharnos al puerto, pero antes de ello, he escuchado que hay ciertos problemas, tal parece que se está llevando a cabo una lucha, pero no estoy seguro de más detalles, me pregunto quién podría iniciar una pelea en una ciudad como esta, debe ser alguien muy fuerte…o demasiado demente- exclamo con cierta cautela girando para ver a su alrededor, sus gafas de sol ahora protegían más sus pupilas de forma que podía mirar más abiertamente el cielo, aun se mantenía un día hermoso y perfecto, lástima que tuviese que irse tan pronto de aquel lugar, no quiso esperar mucho y comenzó a tomar rumbo al puerto.

-Parece que algunos sitios han sido bloqueados por marines, no sería problema quitarlos de en medio pero nuestras intenciones son no buscarnos problemas, así que sugiero hacer lo más sencillo, saltaremos hasta el tejado de un edificio, avanzaremos hasta el puerto, buscaremos una zona libre de enemigos o con poca gente y además si es posible que este cerca de aquella embarcación que mencionas y saldremos de aquí, creo que esa es la manera correcta y más probable que tenemos ahora- caminaba a un paso continuo mientras entraba a un callejón de nueva cuenta, con tanto que se repetía aquello le hacía sentir algo incómodo, era casi como si fuera una rata que va de alcantarilla en alcantarilla evadiendo a los gatos que en búsqueda de alimento esperan a que su presa llegue a sus fauces.

En fin, sin problema salto con agilidad hasta el tejado de una pequeña casa, suponía que no había problema para su compañero, tras lo cual simplemente espero al susodicho, pues el no conocía en donde se encontraba su navío, así que aquel rubio seria el guía de su corto viaje hasta el puerto, era importante no perder la concentración, un fallo podía significar una batalla innecesaria por lo cual con ojo expectante oculto tras sombras misteriosas de anteojos oscuros se mantenía alerta, esperando solamente que la diosa fortuna siguiese sonriéndole como hasta ahora en el día.


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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Dom Jul 31, 2011 1:19 am

Las compras del alado estaban hechas pero ahora faltaba esperar a su compañero, "Menos mal que le dije que no se demorara" pensó para sus adentros mientras revisaba el área con la vista. Había poca presencia marine aunque esta era poca no era para ignorarla, el no tenía que temer por solo estar parado en un lugar público, sus lentillas de contacto de color azul y esa pintura corporal que usaba para ocultar la cicatriz de su ojo ayudaban bastante a que cualquier sospecha que se generase al ser visto por un marine o un agente del gobierno, se disipara rápidamente. De sus cuernos directamente no debía preocuparse, los había limado lo suficiente como para que el mismo flequillo que dejaba su peinado, los ocultase con mucha facilidad y aunque este fuera movido no bastaría para descubrirlos por completo, por ahora solo debía cuidar sus palabras y su bajo perfil se mantendría activo sin problema alguno.

Todo se notaba muy tranquilo, fuera del bullicio que era habitual en una zona tan poblada y agitada durante esas horas del día, cada vez eran más los marines que abandonaban sus puestos para dirigirse a la zona de conflicto, que a juzgar por la dirección en la que iban, seguro se trataba del puerto, pero con tanta presencia de la “justicia” seguro que el conflicto que generaba tanto revuelo se disolvería en cuestión de segundos, pero aun así eso no quería decir que no debieran apresurarse, quién sabe por cuánto tiempo estaría toda la fuerza concentrada en un solo punto como para dejarles paso libre por la ciudad para acercarse tanto como puedan al barco en el que se irían sin levantar sospechas.

Y fue ahí cuando un sujeto de lentes y pelo suelto se acerco a el para hablarle, si no fuera por qué el ángel fugitivo tardo en darse cuenta que era Kyo, ya le hubiera dado una buena patada.

-Vaya que te esmeraste, no te reconocí- Dijo aun algo sorprendido pero sonriendo de lado.

Al parecer, así como el, Kyo se había puesto a buscar algo de información sobre lo que ocurría en el puerto.

-Pues tiene que ser una buena pelea como para que se haga notar tanto en una ciudad así, eso o la gente está demasiado aburrida. – Comento con ironía

Era un tanto de esperarse la información que llego luego, con tantos marines dirigiéndose a al supuesto campo de batalla, lo más natural era que bloqueasen caminos para evitar que más gente se acercara y poder resolver la situación más cómodamente, sin arriesgarse a que sus objetivos, los participes del combate que se llevaba acabó, se escapasen. Y claro la idea de huir por los tejados era una muy buena, no hacía falta que le contestase, solo seguirlo hacía el interior del mismo callejón por el que habían entrado a la zona mercantil y una vez resguardados por la semi-privacidad del mismo, tanto Kyo como Kozart, se impulsarían para llegar al tejado de uno de los edificios que conformaban aquel callejón con sus muros.

Al pelinegro le llevo un par más de saltos, pero a su contraparte rubia nada mas le tomo un solo salto llegar hasta arriba, debido a su superior fuerza.

-Bien el barco está varado en la playa cerca del muelle tres, sígueme Kyo.- Comentaba señalando la dirección en la que se encontraba aquel muelle auxiliar del principal.

Dando por fin inició a guiar al pelinegro hasta donde se encontraba el barco que noche atrás había reparado para concluir el trabajo de su falso doble, lo que le hizo recordar algo clave, no tenía una coartada para explicar el por que el mismo doble falso, no les entregaría el barco, sería extraño después de todo que una persona que los contratistas no conocen de nada, fueran los que les entregasen el barco terminado.

Su mente pensaba a cada salto que daba entre tejado y tejado, mientras se dirigía al punto de encuentro con esa tripulación pirata, la dueña original del navío. Y fue justo después de saltar una gran distancia, sin fijarse donde aterrizar que su mente lo ilumino con una idea, y su cuerpo con el porrazo que se dio contra un doble techo inclinado en direcciones opuestas, lo que casi lo lleva a caer al suelo. Pero antes de darse cuenta de su situación le diría rápidamente a la persona que lo seguía:

-Hey, si preguntan por el carpintero del barco, es mi hermano menor y tú eres un amigo mío que me ayudo a trabajar con el barco… Así no se negaran a ayudarnos.- Comento sonriente.

Percatándose ahora recién de su situación, casi cayéndose de no ser porque se dio un empujón con ambos brazos para caer sobre el tejado y así seguir rumbo al puerto, no les tomaría nada llegar si seguían a ese ritmo, era solo cuestión de tiempo para que ambos abandonasen esa isla.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Dom Jul 31, 2011 1:48 am

Dio inicio la marcha rumbo al puerto, según su compañero el barco estaba en un muelle y esperaba que todo estuviese despejado, al parecer él también había reunido cierta información respecto al posible conflicto que se llevaba a cabo en las lejanías, cosa de la que prefería no preocuparse a menos que de verdad fuera indispensable, saltando con agilidad y rapidez por los tejados finalmente llegaron a uno donde Kozart casi cae por una leve inclinación del mismo sumado al hecho de que este último no parecía estar atento de su entorno, casi como si sus pensamientos vagaran por otros rumbos, rumbos que podían ser tanto magníficos como terribles, nunca se sabía que esperar de un sujeto que no se conoce, además después de la anterior demostración la mente de Kyo había comenzado a trabajar con más esmero que en veces anteriores.

La fuerza de su compañero era mayor, en buena medida tanto así que un golpe certero de seguro lo dejaría fuera de combate, misteriosamente le recordaba a un sujeto que había conocido en Loguetown, su nombre era Yuyiso, otro sujeto con una fuerza extraordinaria, aunque aquel sujeto no se parecía en nada a este, ambos eran iguales solamente en su fuerza física pero demasiado diferentes en su aspecto y manera de comportarse, Kozart parecía reservado en muchos aspectos, cosa entendible y que Kyo respetaba pues él se encontraba en la misma situación por lo que no le correspondía juzgar a nadie, fue sacado de sus divagancias cuando escucho aquellos vocablos tan extraños por parte del sujeto, sus ojos afortunadamente tras las gafas oscuras no fueron perceptibles para aquel sujeto, pero si hubiese podido verlos habría notado en ellos una creciente desconfianza tras esas últimas palabras –Está bien- fue lo único que respondió ante aquello que le decía sin embargo su mente ya no estaba tranquila.

Reincorporándose continuaron el camino saltando como agiles gatos sobre los tejados pasando inadvertidos a través de los marines que despreocupados gracias a la distancia entre ellos y el combate efectuado en el puerto no mostraba mayor interés en vigilar la zona, sin embargo ahora mientras el pelinegro vestido de manera más moderna seguía cauteloso desde la espalda a su compañero, las interrogantes fluían como un rio que bravo busca un lugar donde desembocar, cientos de cosas se podían deducir, pero de todas ellas muy pocas eran agradables en cuanto a resultado.

“Hermano menor…¿por qué alguien diría eso?, en primer lugar si está exclamando que digamos eso es porque el conoció o conoce al sujeto que verdaderamente arreglo esa embarcación, sin embargo el hecho de que decida hacerse pasar por su hermano debe delatar que tiene cierto parecido con dicha persona, lo cual lleva a la pregunta más interesante, ¿qué ha sido del otro sujeto?, ¿habrá sido abatido por este sujeto con fuerza descomunal?, o simplemente estará por ahí disfrutando de los placeres del mundo sin tener idea de que este sujeto está a punto de ganar un viaje gratis a sus costillas…por otro lado, aun si nos creen con total disposición, ¿a dónde caeremos?, ¿podríamos confiarnos de una embarcación que no conocemos al menos del todo?, todo esto no me gusta, pero mis opciones se han reducido de manera drástica, si por algún motivo las salidas de embarcaciones se autoriza entonces quedare varado en este sitio por no sé cuánto tiempo y eso no puedo permitírmelo, no me queda más que confiar en él y arriesgarme, lo que venga después será cosa del destino…por alguna razón, mi mal presentimiento no está encaminado a este sujeto”

Sus pensamientos fueron disipados por su ahora determinación, todo lo que había meditado podría ser o no verdadero, pero por ahora jugar sus cartas era lo único que le quedaba, confiaba que no le llevaría a una trampa y de hacerlo pues pensaría algo en ese momento, o al menos eso esperaba, afortunadamente una brisa salada acaricio su rostro aliviando la leve fatiga provocada por ir saltando tanto tiempo así como los crueles rayos solares que sobre ellos se abalanzaban sin piedad, el sonido hermoso del mar tranquilo cual arrullo para un bebe le calmaba, habían llegado al puerto, varias embarcaciones podían notarse en el sitio, un leve resplandor como de algo estallando se hacía presente en las lejanías, no tenía idea de que era pero sin duda no era nada bueno.

-Parece que llegamos- sin esperar a su compañero salto de aquel sitio y cayó en el puerto, no había marines en la zona, algo muy natural pues en aquel sitio solo había almacenes y considerando la distancia a la que se encontraban de la posible “batalla” no tenían nada que hacer en lugares como ese, observo atentamente a su alrededor y ahí fue cuando se mostró su katana perfectamente camuflajeada en sus ropas, ahora no la llevaba consigo en la cadera sino ajustada en la espalda de alguna forma, solo el mango era visible pero acomodando de manera correcta la capucha de la sudadera seria perfectamente oculto.

Giro entonces su cabeza observando a su compañero que aún se mantenía sobre los tejados –Bueno, ¿cual es la embarcación amigo?- exclamo con suficiente potencia para que le escuchara mientras se escuchaban leves sonidos de batalla en la dirección que anteriormente había observado un resplandor extraño, su respiración agitada poco a poco volvía a la normalidad mientras sus manos ahora eran guardadas en ambos bolsillos de la sudadera a la expectativa y espera de lo que pudiese ocurrir.

Sin embargo la espera era demasiada así que comenzó a caminar lentamente entrando en los muelles, antes había escuchado algo como de muelle tres, así que suponía en ese lugar era donde se encontraba el navío y aun si no era así sus pasos eran bastante pausados como para que su compañero pudiese alcanzarle con toda facilidad; su alma descansaba, estaba a solo un paso de salir de aquel sitio, pero ahora tras ver la tormenta alejarse en el horizonte una nueva azotaba sus ideas, ¿qué isla sería la mejor opción si el no conocía casi ninguna?, bueno…eso solo lo podía decidir el viento…

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Dom Jul 31, 2011 2:56 am

El puerto no estaba tan lejano como se pensaba, el hecho de ir corriendo y brincando de tejado en tejado cual gatos hambrientos que se movían ágil y grácilmente mientras eran guiados por el olor a pescado que emanaban algunas de las típicas pescaderías porturias. Pero no era el hambre la que los apresuraba en cada paso y rebote que daban, sino la necesidad de ambos de huir de esa isla antes de que a la marina local se le ocurriese algo como cerrar la salida de barcos que ya se encontraban anclados en el enorme puerto de aquella isla.

Pero ese no sería el día en el que evitase la gaviota justiciera, que ese par de fugitivos de la ley sean detenidos, ambos habían llegado al puerto, el mismo que se veía bastante más desierto, contradiciendo completamente a lo que seguramente ambos pensaban que sería un lugar repleto de hombres vestido de blanco y azul, pero en su lugar no se podía divisar una gorra blanca con la insignia de la marina a kilómetros de distancia, quizás no tanto pero si a una buena. Eso seguro era debido al destello de lo que seguramente era una explosión, que probablemente no pasaría desapercibido por nadie en la ciudad, si no era por la brillante luz que emitía el fuego y la constante expulsión de humo posterior a la misma, seguro lo haría la onda expansiva que provoco un estruendo en el aire y si eso no llamaba la atención de un buen numero de marinos, entonces eso mostraría la poca seriedad que tenía con respecto a su honrado deber de tantos soldados en una ciudad de por si sobrepoblada.

Kyo bajo sin problemas a tierra firme aprovechando la ausencia de autoridades para sentirse más tranquilo seguramente, lo mismo pasaba con el carpintero que bajaba detrás de el y se ponía a caminar rumbo a la embarcación, señalándola, estando esta a la distancia, en dirección opuesta a donde parecía provenir todo el lió, el navío estaba prácticamente terminado solo le faltaban un par de detalles.

-Ayúdame a terminar unas pequeñas cosas simples que me faltaron, eso y a empujarlo al agua, soy fuerte pero no tanto.- Comentaba entre risas mientras bajaba a la playa.

Caminando por la arena hasta el barco, solo quedaba darle unos retoques como limpiarlo y pasarle algo de cera para darle lustre a la madera y así generar una mejor impresión algo que seguramente ambos podrían hacer sin problemas.

-Se siente bien no?, estar tranquilos… Oye dame una mano con el encerado de la madera, antes de que llegue la tripulación del barco.-

A pesar de mostrarse más alegre por estar en una “zona segura”, aun se mostraban ápices de preocupación en su rostro, preocupación por ser descubierto, e incertidumbre por la corta reacción verbal de su compañero cuando le explico la escusa a usar, eso era bastante peligroso según su forma de ser cauteloso, aunque por dentro detestaba ser así de precavido, de no poder lanzarse de cabeza sin pensar en las consecuencias como toda su vida fue, debía hacerlo al menos hasta que se hiciera con poder suficiente para desafiar abiertamente a el gobierno mundial, efectuando algún atentado que lo proclamase su enemigo.

-Perdona si no te cuento todo, cuando estemos en altamar ahí te explicare, por ahora confía en mi.-

Comento en el momento en el que le pasaba un trapito y el lustre para madera, confiaría en ese hombre, de momento había mostrado estar en una situación muy parecida a la suya y eso era básico según su forma de pensar, pero ahora no era momento de ponerse a debatir en su mente sobre la confianza, primero tenía que limitarse a lo que tneía frente a sus ojos, el barco, luego podría darse el lujo de ver hacía el futuro.

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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

Mensaje por Invitado el Dom Jul 31, 2011 12:13 pm

Llegaron con rapidez al navío, parecía ser un buen barco solamente que un tanto descuidado cosa que nada tenía de extraña, pues en estos tiempos la escases de dinero aumentaba la efectividad de las inclemencias, el otro sujeto pidió ayuda del ahora disfrazado para darle unos toques finales al navío, era lo que menos podía hacer después de que le llevarían gratis a otro sitio el cual aún no meditaba del todo –De acuerdo- expreso ya más calmado, el hecho de sentirse seguro, se saber que estaba a punto de salir de aquel sitio le ponía más sereno, tanto así que ahora seguía al sujeto sin dudar posándose a uno de sus lados para continuar avanzando a través de las finas arenas que la playa otorgaba como muestra de buena fe a los recién llegados.

Kozart también parecía mucho más calmado, tanto así que se daba el lujo de hablar más de lo que había hablado en la ciudad, seguramente el también sentía aquel resguardo a los brazos del mar, lugar donde ni el gobierno ni la marina les podían intimidar quizás el único lugar donde todo hombre era libre; escuchando su comentario respondió casi de inmediato –Tienes razón, estar tranquilos es uno de los mayores tesoros que se nos ha regalado en estos momentos, al parecer los rumores eran ciertos, una batalla en las lejanías se está desarrollando y por el impacto antes visto los contendientes están por encima de nosotros…al menos sobre mí- exclamo con un tono un tanto alegre pues esa cuestión ya no le interesaba, su meta estaba ahora con la madera, hacer el trabajo lo mejor posible para salir volando cual gaviota de aquel puerto.

Ayudo a su compañero con las tareas, tomando algo de cera y comenzando a esparcirla con cuidado de la manera correcta o al menos de la manera que él creía correcta, ciertamente él nunca había estado en una embarcación como tal, siempre se las había arreglado viajando en su pequeño bote de vela o viajando como una rata sobre algún barco mercantil, pero tras ver su reflejo sobre las bellas aguas del mar que en las cercanías danzaban alegres un pensamiento inundo su mente, ¿por qué no tener un barco propio?, ¿por qué no ser alguien importante, quizás un capitán con una tripulación de la cual depender y apreciar?, si ahora un nuevo objetivo se cernía en los sueños de aquel sujeto, eso sería algo que buscaría con el tiempo y la fortuna, ese era uno de sus objetivos ahora.

Los últimos vocablos de Kozart daban nuevamente un tono preocupante, pero ya no más, las interrogaciones ya se habían formulado minutos antes sobre el cráneo de Kyo, había decidido simplemente esperar ahora el resultado de sus acciones, que su decisión de ayudar al rubio fuera correcta o errónea era algo que solo el tiempo afirmaría, mientras tanto aun terminando unos cuantos detalles que le había encomendado el carpintero mostrando una leve sonrisa en su rostro ahora tan oculto como su mismo cuerpo exclamo –No entiendo porque has dicho eso, si no confiara en ti no tendría razones para estar en este lugar, si por un solo instante creyese que no eres alguien de fiar no te habría pedido siquiera tu ayuda, puedes contarme lo que quieras y lo que no quieras tu sabes las razones del porque lo ocultas, pero al menos mientras estemos aquí puedo asegurarte que confió en ti y espero que tu hagas lo mismo- apresuro su labor al punto de que aunque ya había pasado un buen tiempo logro terminar, unas cuantas gotas de sudor se habían formado en su rostro pero con rapidez les había extinguido pasándose parte del mismo trapo que había usado para limpiar la embarcación.

Suspiro riendo un tanto –Vaya nunca pensé que cuidar de una embarcación fuera tan difícil, pero me alegra haberlo hecho, es mucho más divertido que andar por ahí ocultándose- envió su rostro a Kozart tratando de mirar si él también había terminado su labor, después de eso y tras guardar un breve lapso de silencio repitió –Espero que pronto llegue la tripulación de la que tanto hablas, espero sean personas tranquilas de otra manera haz de saber que no me gusta caminar por la tabla- comenzó a reír abiertamente tras su leve broma esperando amenizar el ambiente con su ahora compañero de viaje.


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Re: Los presentimientos del alma...el destino interviene de nuevo

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