Ficha de Shirou

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Ficha de Shirou

Mensaje por Invitado el Dom Ago 28, 2011 6:46 pm

»Nombre: Shirou Seigi (Seigi = Justicia)

»Alías:

»Sexo: Varón

»Edad: 22

»Raza: Humano

»Cargo: Cadete Revolucionario

»Facultades:

Spoiler:
-Fuerza +1: Brinda al usuario una fuerza ligeramente superior a la de la medida en un humano normal.
1 Punto de Creación

-Humanoide: Por naturaleza, daños, cirugías tras batallas u otros motivos, has adquirido un cuerpo ligeramente diferente al de un humano normal.
Efecto: El cuerpo del personaje tiene características inhumanas. (Ejemplo: Los cuernos y tamaño de Gecko Moria)
1 Punto de creación.

»Profesión:

Espadachín
*Velocidad X2: La Velocidad del personaje es superior a la de cualquier persona normal, pudiendo moverse a velocidades algo elevadas.
*Agilidad X2: La agilidad del personaje es superior a la de cualquier persona normal, pudiendo moverse en diferentes terrenos con gran facilidad.
*Experto en X Arma concreta (Katanas): Tú personaje se ha entrenado con un arma en concreto sacando el máximo provecho posible a esta.


»Akuma No Mi: No tiene

»Descripción Física:

Shirou es un joven de 22 años de edad, que mide un metro con setenta y cinco centímetros y pesa sesenta y dos Kilogramos. Su cabello es morado pareciendo oscuro con poca luminosidad, el cabello tiene una longitud media, es decir, no es corto del todo, pues mechones finos y puntiagudos de cabellos de caen por los alrededores de la cabeza, tapándole en parte la faz a la altura de los orbes, pero sin llegar a obstruir en ningún momento estos. Sus ojos son de un tono azul claro que irradian tranquilidad, de ahí que perezca tener una actitud serena a pesar de que en ciertos momentos no muestra expresión alguna, más que seriedad. Su tez es blanca aunque con un tono un tanto dorado haciendo que no sea completamente blanco del todo. Su cuerpo es de complexión plenamente normal, no posee demasiado músculo, sin embargo su fuerza es la suficiente o correcta para llevar a cabo un combate, tampoco es que la necesite demasiado para el estilo de combate que utiliza, el arte de la espada.

En ciertos momentos, controlado por el mismo Shirou, podía llegar a transformar su aspecto físico, llegando a mostrarse con de la siguiente manera: su pelo se volvía completamente blanco, sus ojos del color carmesí de la sangre y en ocasiones si el usuario se encontraba en un estado de odio o bajeza, su faz podía llegar a mostrar odio, sin embargo la clave es que este aspecto, por el momento, era controlado a voluntad del usuario (Dicho aspecto se define mejor en la historia).

En cuanto a la vestimenta: lleva una gabardina ajustada a la fisonomía de su cuerpo, dicha gabardina desciende por todo su cuerpo hasta alcanzar la base de los gemelos, situados en las piernas. La gabardina posee ciertos detalles decorativos o que proporcionan comodidad al portador, por ejemplo, lleva un cuello alto doblado hacia el exterior. Los botones no pasan por el centro de su pecho, sino que se abrochan en hileras de tres a cada lado del torso, derecha tres e izquierda tres. Partiendo del trasero, se abre un vértice vertical que separa dos trozos de tela que cubren el máximo de la gabardina, que como ya se hizo menciona, son los gemelos, la parte dorsal de las piernas. En sendos hombros, porta unas galoneras con botón (trabas). En las mangas existe nuevamente un doblado hacia el exterior con vinilos blancos atados con una pequeña cinta con similitud a un cinturón, salvo que para el caso, este motivo esta colocado en sus muñecas. En las manos porta guantes de cuero ajustados.

Bajo la gabardina, porta una camisa negra, parecida al estilo que llevaría un mesonero, pues hace gala de bastantes botones que bajan en vertical por el centro del pecho, llegando a la cintura. Asomando por el cuello de la misma, se deja ver levemente una nueva camisa blanca debajo de la anterior, es una prenda parecida a una camiseta, cuya única función es la de detener o evitar que el sudor vaya más allá de la misma, siendo así que no se manche ninguna de las prendas anteriormente citadas, además del efecto o función que tiene, también es un motivo decorativo, pues se deja ver con cierta elegancia en la vestimenta del morado.

Sus pantalones son unos normales, algo holgados pero sin llegar a mucho, lo suficiente para brindar movimiento y comodidad a su usuario, son el elemento más sencillo de toda la vestimenta. Las botas son un tanto robustas en su base, pero su material es completamente normal, sin modificación alguna. La altura de estas botanas negras llega hasta el lugar donde deja de cubrir la gabardina, es decir, la base de los gemelos. Pero no toda la vestimenta finaliza ahí, pues el joven también lleva un pañuelo azul oscuro atado a la cintura, sobre la gabardina, de modo que la parte delante es mas fina por el lazo, mientras que por detrás esta extendido y cubre mayor parte, en este caso, lo que sería el trasero. De nuevo en la cintura, sobre el anterior pañuelo azul, porta un trozo de tela atado que rodea por completo al joven de orbes azules, dicho trozo de tela no tiene como función más que la de portar sus Katanas, las cuales son dos al lado diestro de su cintura, una kodachi y una katana de tamaño normal.


Imagenes Normal:


Imágenes modo posesión (Humanoide):

»Descripción Mental:

Shirou es un joven que sabe anteponerse, o mantener la compostura, ante cualquier situación, pues no suele dejar el reflejo de sentir temor, desesperación, nerviosismo… todos aquellos estados eran controlador completamente para mostrar una templanza digna de un guerrero, y siendo en este caso muy especial por todo lo que ya había sufrido en su vida, incluso pudiendo ser por dicho caso el que su carácter este algo endurecido en el sentido de no mostrarle debilidad a su rival. Su carácter y expresiones suelen transmitir serenidad y tranquilidad al resto, pues su carácter maduro y facciones serenas apoyan a que el resto de personas se sientan, de cierta manera, cómodas en su presencia, claro que no era el caso de todo el mundo, ya que el por igual no aguantaba el carácter de todas las persona con la misma paciencia, podía llegar soportarlas en cierta medida, pero sin pasarse, las personas extrovertidas que le hiciesen que el joven manifestase una sonrisa o leve carcajada, pasen, sin embargo los de carácter bobalicón y sin sentido del gusto en cuanto a sus bromas, no eran del agrado del morado.

El joven durante sus años de esclavitud estuvo muy limitado en cuanto a conocimientos, pues lo único que podían hacer en el lugar era trabajar hasta el agotamiento físico y de nuevo a empezar el día siguiente, era una serie de trabajos forzados sin fin, por lo que toda actividad quedaba clausurado, no tan solo por la prohibición impuesta para los esclavos, sino que también por la total falta de tiempo para ello. Es por todo eso que durante sus años de crecimiento tras escapar de las garras de la opresión se dedico a un riguroso aprendizaje de todo lo que su mente podía alcanzar en cuanto a lo libros de su alrededor y las enseñanzas de su viejo, pero sabio maestro. El joven creció con unos ideales firmes a la libertad y los derechos que todo ser humano debería poseer, por ello su carácter era firme y sus conocimientos amplios.


»Meta:

El derrocamiento del mandato del Gobierno Mundial, para dar paso a una democracia participativa.

»Historia:

La historia de Shirou inicia en el preciso instante del cual guarda aún recuerdo alguno, pues para él, la vida inicia siendo llevado a una isla como esclavo en un navío, no era el único apresado que allí se encontraba para tal fin, pues otro niños y adultos ejercían el mismo papel, personas atadas con un mismo destino, ser esclavos. El joven estaba bastante confundido, pues el único recuerdo que albergaba era el color carmesí de la sangre por todas sus manos y ropas, las cuales aún seguían tintadas de dicho color. Todo prisionero en aquel navío estaba amontonado en un mismo lugar y todos parecían tener cierto pavor en sus rostros. Sin embargo, por parte del morado no había sentimiento alguno en su mente, estaba paralizado o más bien anonadado, sin prestar atención alguna a los sucesos que le estaban ocurriendo. Los vigilantes se mantenían firmes a las puertas y golpeaban a todo aquel que tratase movimiento alguno para oponer resistencia, su destino no parecía ser bueno, aunque ahora ya no sabía si mejor que el que ya vivió en un pasado, su cabeza estaba dolorida y completamente vacía de recuerdos.

El joven no supo hasta aquel instante lo que era trabajar, a sus siete años ya tuvo que empezar a pensar como un adulto, pues cualquier acto que se mostrase como niño era castigado con el hostigamiento que le daban a todo esclavo los vigilantes. Su cometido era el de trabajar en el puente de Tequila Wolf como todos los demás en el lugar. No debía sentir apenas sentimiento o mostrarlos en publico, su única funciona era la de encargarse de todo lo que le ordenasen, una vida bastante vacía e inútil en cuanto a los objetivos propios de cada ser… Sin embargo, todo se hizo mas llevadero cuando consiguió conocer a un chico, este era tres años mayor que él, pero no tenía reparo alguno en entenderse el uno al otro, pues su caracteres eran semejantes y ambos opinaban igual sobre su estadía. Ninguno de los dos poseía nombre alguno, tan solo un numero de preso para el lugar, algo vacío que los hacia no ser nadie y a la vez esclavos, por ello ambos decidieron darse un nombre, el violáceo le otorgo el nombre de Raiden a su compañero, mientras que este le designó Shirou como nombre.

El joven pudo notar que algo no funcionaba del todo bien respecto a su carácter, había veces en las cuales se despertaba con heridas en su espalda sin recordar absolutamente nada, era como si le hubiesen fustigado en un estado de inconsciencia, por momentos como ese era por lo que no olvidaba lo primero que sintió al llegar a la isla, pues su sentimiento de olvido y de no saber que aconteció, era el mismo. Su compañero era el único que le contaba lo que le sucedía en esos casos, y a pesar de la gran confianza que le tenía por el tiempo, no podía creer sus palabras… Según lo que el moreno le contaba, cuando su odio alcanzaba la cúspide de lo permitido por el muchacho, su tonalidad cambiaba a una mucho más siniestra, volviéndose sus acciones agresivas y hostiles, su pelo cambiaba a blanco y sus ojos al rojo carmesí de la sangre. Una persona con la cual no era posible dialogar o razonar, y aquellos hechos eran mucho más que suficiente para recibir un castigo ejemplar para el resto que osase revelarse o pensar en ello. Por suerte para el de cabellera morada, sus heridas cicatrizaban antes de lo normal y sin dejar muestra alguna de haberlas sufrido, algo que podría servirle en un futuro para olvidar el dolor que ahora sentía, una facultad proveniente de su más oscura personalidad y alteración genética que parecía sufrir.

Sus días pasaban y nada cambiaba, era el mismo agotamiento un día si y al otro también, el joven comenzaba a cansarse de aquella situación y no en pocas ocasiones le había presentado la idea de terminar con todo de una vez por todas, cierto aspecto poseía el cual no dominaba ni entendía en los momentos de rabia y dolor, y para colmo su vida estaba aferrada a la esclavitud, no tenía sentido, ale menos eso era lo que creía… La monotonía que sentían todos los días, aquel eterno castigo, estaba apunto de finalizar con un día en le cual todo se rompería, se haría pedazos e iniciaría con las alarmas, pues todos los sistemas de seguridad se alzaron y cumplieron su función en base a un ataque revolucionario que parecían estar sufriendo, dicho ataque tenía como objetivo el rescate de miembros revolucionarios apresados por el gobierno, los cuales ahora estaban en la misma situación que Shirou, pero no todo finalizaba ahí en cuanto a sus objetivos, pues su plan era sacar de allí a todas las persona que pudieran, y fue aquel hecho, aquel acto, lo que llevo al joven a volver a tener esperanza en la raza humana, un atisbo de humanidad podía aún alzarse entre tanta bestia.

Mientras un grupo de revolucionarios ponía en jaque a toda la fuerza del gobierno que en la isla estaba presente, mediante distracciones diversas y ataques directos, otros se llevaban hacia los navíos a los esclavos. No hubo la misma dicha para ambos amigos, pues los destinos diferían del uno para el otro, barcos distintos fue el la elección que tomó el destino por ellos, un destino que se volvió atroz pasados unos instantes tras zarpar, pues de los tres navíos, solo dos llegaron a puerto, el otro, en el cual iba Raiden, había caído en mitad del mar… ya no albergaba esperanzas alguna de volver a verlo. Su mirada se entristeció al ver como el barco de su compañero se hundía en la profunda y densa mar, ahora tan solo le quedaba el aferrarse a su propio destino, labrarse su camino, pero todo aquello eran palabras enormes, inmensas, para un joven que sabía tan poco sobre el mundo en el cual vivía, es por ello que se aferro a los adultos del navío, los cuales tuvieron que pensar que hacer con los niños del lugar. Para las mujeres y hombres era simple, podía escoger la libertad o tomar un puesto como revolucionarios, mientras que a los niños, se les destinó a casas en las cuales serían queridos y criados por personas pertenecientes al lado de la revolución.

Al violáceo lo destinaron a casa de uno de los maestros en el arte de la espada, un hombre de unos 55 años que se encargaba de mantener en forma a los espadachines de la revolución, pero que actualmente estaba retirado en ese ámbito, ahora solo nutria las mentes de los más jóvenes, no tan solo en el arte de la espada, sino que también en el aprendizaje, en curtir su carácter y liberar su autentica esencia, para ello precisaban de conocimiento, el cual les daba. Sin embargo su edad tan solo le permitía tener a un niño cada cierto tiempo, y era posible que Shirou fuese uno de los ultimo en recibir educación por parte del anciano Souji, el cual era su nombre. Su carácter era serio y no solía tolerar tonterías, cosa que solían hacer muchos niños de los que les daban para criar, sin embargo no fue el caso del joven de orbes azules, pues su carácter era de una sumisión total frente a las ordenes de personas, cosa que su, ahora, maestro, debería enmendar.

Los años de entrenamiento pasaban y el joven tuvo muchos errores que corregir, para empezar su maestro le tuvo que dejar salir su autentica personalidad, y lo cierto es que su carácter dejo muy lejano al anterior. Se había vuelto una persona serena, buena y que transmitía tranquilidad al resto, una persona que estaba dispuesta a dar su todo para e objetivo, la amistad que a sus seres queridos los ataba y por supuesto a su familia, que a pesar de no tener anteriormente, ahora así veía a su maestro, la primera persona que recuerda que se haya portado bien con él en mucho tiempo, desde que su amigo como esclavo. Sin embargo su carácter no siempre fue apacible, en otro tiempo, en aquel que no podía dominar del todo su “ser” por completo, pues el joven había nacido con algo que el veía como una maldición. En ciertos aspectos de su vida, cuando su corazón albergaba gran cantidad de odio, dolor, miedo, ver su propia sangre o la de sus rivales… la gran mayoría de los aspectos negativos que podía llegar a sentir una persona, era en esos momentos de bajeza, de desesperación, cuando su otra personalidad entraba en el tablero de juego, una personalidad completamente fría y que odiaba todo cuanto le rodeaba sin diferenciar entre aliados o enemigos, no solo en el aspecto de carácter se transformaba el sujeto, pues también se apreciaban cambios físicos: su pelo se volvía completamente blanco, sus ojos del color carmesí de la sangre y su faz cambiaba a una de odio constante en la cual su capacidad de razonar era cero.

Fue su maestro el que le enseñó a controlar tal característica racial, adquirida dios sabe como proveniente desde su nacimiento. Ahora dicho cambio podía a llegar a afectar en ciertos aspectos antes citados o controlado por el mismo para cambiar su apariencia, pero ahora asumía control total, quedando tan solo la verdadera personalidad de Shirou en ambas formas. El único cambio que se podía apreciar ahora entre uno y otro de los estados, no era más que el aspecto físico, pues su carácter seguía siendo el mismo, su control del odio, ira, miedo, rabia… estaba lo suficientemente entrenado como para que sus momentos de inconsciencia en las cuales su más oscura personalidad se manifestara para tomar el control del cuerpo y sus movimiento, así como pensamientos, quedaran reducidos a cero hasta el momento de hoy día.

El nunca olvidó ni por un instante las vejaciones que tuvo que sentir como esclavo, así como todos sus compañeros caídos en la muerte por el agotamiento o las instigaciones de los vigilantes, su objetivo era claro, luchar contra las injusticias del Gobierno Mundial, deberían derrocar a todos sus miembros para dar paso a un democracia real donde el pueblo fuese quien eligiera, una democracia firme y sin injusticias. Precisaba de saber que no habrían más esclavos, tan solo trabajadores con sueldo, necesitaba un mundo justo para poder alzar la cabeza en condiciones y es por ello que todo su entrenamiento se basaba en crecer como persona y en cumplir su objetivo de un mundo digno en cual no hubiesen distinciones entre ricos y pobres, entre humanos y otras razas, la justicia y la igualdad, la elección del pueblo frente a sus derechos y libertades, todo debía ser defendido y cambiado. Su mente se mantenía firme a sus ideales.

Por ello su entrenamiento era vital para el joven, se aferro a todo el esfuerzo que podía dar de sí mismo para aprender el noble arte de la espada, aunque su maestro no lo especializó en un único arte de la misma, cierto que todo el tiempo se trataba de la katana como arma, mas no era un estilo predilecto. El joven crecía fuerte, maduro y sabio, debía tener los requisitos para valerse por él mismo en futuras batallas, y el objetivo tanto de alumno como maestro, era el de prepararlo para los fines de la Armada Revolucionaria, ya que el chico ya había hecho mención a que de esta misma quería formar parte. Ahora tenía un carácter y personalidad, por lo que podría llegar a vivir una vida plena, pero siempre con sus ideales latentes, siempre con el objetivo como meta, su búsqueda como ya se mencionó era el de la justicia e igualdad para todo ciudadano o ser vivo de la tierra.

El muchacho llego a cumplir la mayoría de edad, los dieciocho años, su mente estaba preparada, y su cuerpo por igual, llegaba el momento de que pupilo y maestro se despidieran ambos como iguales, compañeros con un mismo fin y objetivo, claro que siempre sería visto por Shirou como el padre que nunca tuvo o que no recordaba. Fue tras su despedida cuando el joven puso rumbo a Baltigo, sede extraoficial de la Armada Revolucionaria. Por supuesto que le fue sencillo entrar en la armada revolucionaria, pero la mayor ventaja de haber entrado del modo en el cual lo había hecho, era que nadie sospechaba de él. Era un revolucionario, criado por un revolucionario y con los mismos ideales desde pequeño, por lo que nadie sentía remordimiento alguno de llegar a confiar incluso su vida en el joven, era como si un miembro de alta estima de la familia se pasease entre ellos, tenía por seguro que por su mente no se pasaba ni de lejos el pensamiento de una traición, pues su maestro era el maestro de otros pocos en aquel lugar.

Aunque hubo un hecho inesperado por el violáceo, y es que aquel amigo que tuvo en Tequila Wolf, no resulto muerto en el hundimiento del navío, pues allí estaba, entrando poco después que él en la armada, un hecho que alegro bastante al joven, pues saber que la otra persona en la cual confiaba aún se mantenía con vida era motivo de ello. A pesar del paso de los años era algo que no había llegado a olvidar, el carácter mostrado por él mismo en la isla y como eso hizo más llevadero, aunque sea un atisbo, el hecho de ser esclavos en aquella isla. Ahora debía dar ejemplo de su entrenamiento y esforzarse para que la armada revolucionaria cumpliera con el objetivo conjunto: hacer libre a todo esclavo y ganar la igualdad a nivel mundial, era hora de derrocar al gobierno, a esa panda de demagogos que pretendían fungir un cargo que no les era merecido. Era hora de dar un golpe en la historia y aferrarse a los ideales, pues como él creía: Justicia, igualdad y libertad son algo más que palabras, son metas alcanzables.


"Nada es seguro y todo es posible."

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Re: Ficha de Shirou

Mensaje por Invitado el Dom Ago 28, 2011 7:02 pm

Aceptada.

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